Radiografía del éxito de ‘Sound of Freedom’: ¿Es realmente la película prohibida por Hollywood?

Jim Caviezel, protagonista de Sound of Freedom, interpretando a Tim Ballard.

El pasado mes de julio se estrenó en los Estados Unidos, Sound of Freedom. Una historia que estuvo cinco años sin que ningún productor decidiese poner el dinero para rodarla. Su rodaje costó 17 millones de dólares, y siendo su debut coetáneo con el de superproducciones como Misión Imposible 7 o Indiana Jones y el Dial del destino, ha conseguido recaudar 174 millones de dólares en la taquilla estadounidense y 250 millones sumando la taquilla del resto del mundo.

Pero su éxito no reside en su calidad como obra cinematográfica, sino en el apoyo que ha recibido desde algunos sectores conservadores en Estados Unidos y de la estrecha relación de su protagonista, Jim Caviezel, con algunas teorías de la conspiración.

La trama de la película cuenta la lucha de Tim Ballard, ex agente federal de los Estados Unidos, contra las redes de explotación y abuso de menores en América Latina. Historia que fue apadrinada por los seguidores de la teoría de la conspiración QAnon, quienes defienden que estas redes de explotación sexual de menores están financiadas por grandes políticos y estrellas de Hollywood, que se inyectan la sangre de estos niños para conseguir mantenerse jóvenes.

Entre los partidarios de esta teoría se encuentra la estrella principal del elenco de Sound of Freedom, Jim Cavieziel, quien reencarnó a Jesús de Nazaret en la producción, La pasión de Cristo, dirigida por su amigo Mel Gibson, quien también ha promocionado la película.

Tanto Mel Gibson como Jim Cavieziel, después del estreno de La Pasión de Cristo se quedaron sin apoyo por parte de las grandes productoras de Hollywood, debido a cómo mostraron al pueblo judío como verdugos de Jesús en su película.

La comunidad judía, gracias a su poder en la industria cinematográfica estadounidense, consiguió que ninguna major contase con ellos a partir de ese suceso. Esto provocó que los dos amigos abrazaran desde entonces las teorías de la conspiración que apuntaban a Hollywood.

Por otro lado, uno de los productores que decidió poner el dinero para financiar esta historia es Eduardo Verástegui. Íntimo amigo del que fue el presidente número 45 de los Estados Unidos, Donald Trump, quien proyectó la película dos semanas después de su estreno en su club de golf de Nueva Jersey y apoyó el proyecto.

Los seguidores de la teoría de la conspiración QAnon lograron aupar la película en las redes sociales. Consiguiendo así una visibilidad y atracción enormes en ciertos sectores de la población americana, que llenaron las salas para ver la película tildada como “la prohibida por Hollywood”.

Por su parte, el director y guionista de la película, Alejandro Monteverde, se ha desligado de la corriente conspirativa. Según ha comentado en varias entrevistas, para él, el rechazo que recibió por parte de las majors a la hora de comprar su guion tenía que ver simplemente con razones comerciales. Pero se ha beneficiado de las polémicas que han envuelto al proyecto.

En España, a diferencia de lo que ocurrió en Estados Unidos, este eco conspiranoico no ha tenido fuerza. Su estreno el 11 de octubre, se estrelló contra las demás producciones con las que luchó en las salas durante su primer fin de semana. Y la última cinta de Martin Scorsese, Los asesinos de la luna, se ha llevado la atención del público en las salas españolas desde su estreno, el día 20 de octubre.

Lo que está claro, es que el éxito de esta película no viene precedido de un trabajo cinematográfico sin precedentes. Simplemente, ha sido el fruto de la lucha de algunos sectores conservadores de los Estados Unidos tratando de reafirmar sus ideas. Pero a pesar de ello, sus responsables se pueden sentir orgullosos con la recaudación y el revuelo que han conseguido hasta ahora, ya que Sound of Freedom, se ha convertido en una de las películas independientes más taquilleras de la historia. Por encima de títulos tan importantes como Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, o la oscarizada Juno.

Roberto Ponce López

Periodista que nunca ha sabido cómo definirse, pero podría ser un personaje salido de una película de Aki Kaurismäki. Me podréis encontrar en el cine viendo alguna película en la que salga Timothée Chalamet o en las calles de Madrid escuchando a Luis Miguel.

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