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Cuando las nuevas tendencias musicales nos asustan, aparece la exquisitez de Ana Carla Maza

Un encuentro íntimo que nos invita a experimentar diferentes placeres, en un apasionante viaje de ritmos latinos y lo más extrovertido del Jazz

Con una formación pincelada de líneas parisienses, una joven llena de creatividad traduce la sala Clamores en un espacio que hace propio. Desde el sabor cubano hasta un sonido clásico de violonchelo, Ana Carla Maza cautiva al público madrileño. Con tan solo 25 años y formada en el Conservatorio profesional de París, participó en certámenes de jazz en Francia e Italia y ha dado recitales en España, Francia y Portugal, en colaboraciones con la Big-Band Orjazz. La extraordinaria y prometedora exponente del futuro del jazz hizo de la tarde del pasado 10 de octubre un encuentro transparente con el buen gusto, un alivio armónico a la búsqueda de las más profundas emociones en la sensualidad de su voz.

Entre cuatro paredes rebozadas de historia Ana Carla Maza hace alusión al momento de éxtasis que le provoca su presencia en la sala Clamores donde tantos artistas han estado presentes de la talla de Compay Segundo, Carmen Linares, Terence Blanchard, Elliott Murphy y un sinfín de clásicos compositores. Su gracia y talento fueron dignos de la historia de esta famosa sala. Artista ganadora de premios como Concurso de Interpretación Musical L’Arjau, Auditorio AXA Winterthur(Barcelona) y Noites de Cidade (Lisboa), hija del gran compositor y pianista Carlos Maza, y alumna de Miriam Valdés.

La presentación hace un recorrido de su segundo álbum en solitario: La Flor, repertorio acústico muy variado y apasionante, desde las raíces habaneras a la bossa nova brasileña, disco estrenado el 31 de octubre de 2020 en el Festival Les Primeurs de Massy (Francia) y el 5 de noviembre de 2020 en la sala parisina Le 360 Paris Music.

Su violonchelo, proviene del nombre italiano violoncello, al que es habitual referirse con el aférisis «chelo», como ella cariñosamente lo llama. La exquisitez de su poesía, con historias divertidas de sus orígenes, sorprendió a los asistentes con adelantos de su próximo disco. Canciones como Agua de Mayo y A tomar Café, cuentan hermosas historias de su infancia, el mito cubano de la suerte que causa el primer aguacero de mayo, no importa la hora, ni el lugar, sino la importancia de salir con la primera lluvia de mayo, en busca de la suerte, contada desde la alegría de su interpretación.

Seduce al público con el sonido de seis cuerdas, la emoción de sus letras y su exquisita vocalización. Parecíamos niños cautivados con la delicadeza de su melodía, tarareamos sus canciones en un viaje por toda América Latina, desde el sabor cubano hasta un buen tango argentino, que bordeaba su formación parisiense. Es emocionante ver una juventud que no abandona la excelencia del arte, que transforma lo clásico y lo hace propio sin perder su originalidad. Artistas como Ana Carla Maza prueban que los tiempos de hoy seguirán teniendo música auténtica, con sabores diferentes y que logren emocionar todo tipo de público. 

5 Comments

  1. El artículo nos describe de manera sencilla a evocar los ritmos cubanos conseguidos por la artista en su actuación de la Sala Clamores, además de hacernos un recorrido por la vida y obra de Ana Carla Maza.
    Enhorabuena Elena.

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