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28 enero, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1197 Cine y Televisión

MUJERES DESESPERADAS, COTILLEOS EN EL BARRIO

En el año 2004 la ficción estadounidense vivió una revolución con el estreno de series como House, Perdidos o Mujeres Desesperadas. Ese año marcó el inicio de lo que se ha llamado “la nueva edad de oro de la televisión estadounidense”. Si antes ser actor de la pequeña pantalla era un estigma, ahora hay bofetadas por conseguir un papel en televisión. En este cambio tuvo mucho que ver Mujeres Desesperadas.

 

La serie está centrada en cuatro amas de casa que viven en el ficticio barrio residencial de Wisteria Lane y que ven cómo sus vidas se ven sacudidas cuando una de sus amigas se suicida. Y es que detrás de la aparente perfección de sus vidas, esconden muchos secretos y miserias. A partir de ese momento, Mary Alice –la suicida- nos irá contando todo lo que les ocurre a sus cuatro amigas: Bree Van de Kamp (Marcia Cross), Lynette Scavo (Felicity Huffman), Susan Mayer (Teri Hatcher) y Gabrielle Solís (Eva Longoria). Además de relatar la vida cotidiana de las protagonistas, cada temporada gira en torno a un misterio en el que se verá involucrada una de ellas.

La idea de la serie se le ocurrió a Marc Cherry cuando estaba viendo la televisión con su madre y emitieron una noticia de una mujer que había ahogado a sus cinco hijos en la bañera. Mientras que él se mostró horrorizado ante el hecho y se preguntó cómo una mujer podía estar tan desesperada para hacer algo así. Su madre contestó que ella sí que lo entendía. Cherry, asombrado, descubrió entonces que una vida aparentemente ideal puede ocultar una existencia desgraciada.

La doble moral de la sociedad americana, las relaciones entre parejas, los cotilleos entre vecinos, las neuras y paranoias de estas mujeres cercanas a los 40 años tienen cabida en esta serie, que destaca por mezclar elementos de comedia, drama y misterio, siempre con un toque de ironía. La serie obtuvo un gran éxito de audiencia y de críticas desde su estreno, debido a la calidad de sus guiones y a las interpretaciones de sus actrices –aunque hay que decir que unas están mejor que otras-. Y a pesar de que es una serie marcadamente femenina, eso no significa que los hombres no puedan verla. Todo lo contrario, viéndola aprenderán mucho de la psicología femenina: al mismo tiempo, arpías, retorcidas, valientes, manipuladoras, sagaces…pero, por encima de todo, buenas amigas. Y es que Mujeres Desesperadas es ante todo la historia de amistad entre cuatro mujeres que representan un tipo de mujer muy diferente cada una de ellas.

mujeres desesperadas

Bree Van de Kamp: el personaje femenino más complejo de la serie es una perfecta ama de casa, republicana, puritana -aunque cada vez menos-, y maniática de la limpieza. Se caracteriza siempre por su saber estar, sus buenos modales y por controlar perfectamente sus emociones.

Susan Mayer: es la patosa e ingenua de la serie. Cree en el amor firmemente, a pesar de que su ex marido le pusiera los cuernos. Es simpática aunque bastante tontaina.

Lynette Scavo: Felicity Huffman da vida a esta mujer que antes de ser madre de una numerosa familia era una reputada ejecutiva. Hace malabarismos para conjugar la vida familiar con la profesional sin sentirse culpable por querer continuar con su carrera como publicista. Junto a Marcia Cross, la mejor interpretación de la serie.

Gabrielle Solís: Eva Longoria interpreta a una latina apasionada, caprichosa, materialista, frívola, superficial, que a pesar de sus muchos defectos es imposible no adorarla.

Si los personajes femeninos están bien definidos, los masculinos no. Esta serie es, por lo general, un insulto para los hombres. A los que representa como mujeriegos –el ex marido de Susan-, peleles que hacen todo lo que su mujer les diga –Tom Scavo-, celosos y posesivos -Carlos Solís- o psicópatas. El sexo masculino en Mujeres Desesperadas se limita a ser un adorno o un acompañamiento de las féminas. Se puede objetar que la serie está centrada en la vida de cuatro mujeres pero se hubiera agradecido algo más de desarrollo en los personajes masculinos.

Otro aspecto negativo es que, si bien las primeras temporadas gozaron de gran audiencia, en la cuarta los síntomas de agotamiento eran evidentes. Los guionistas decidieron, entonces, dar un giro para que la serie pudiera continuar muchos años más. De esta forma, la  quinta temporada comenzó con un salto en el tiempo de cinco años con el que se quería revitalizar las desgastadas tramas. Bien hecho; aunque no lo consiguieron del todo. Es cierto que dio un nuevo aire a la serie pero sigue habiendo temas recurrentes: las idas y venidas entre Mike y Susan, los vecinos delincuentes (Wisteria Lane debe tener la tasa de delincuentes y de tarados más alta de EE.UU, es para replantearse lo de vivir allí), la amenaza de una catástrofe (las desesperadas han soportado un tiroteo en el supermercado, un huracán, que una avioneta se estrellase y múltiples secuestros; gafes son un rato) o la infidelidad (cuando Edie Britt vivía en Fairview ningún hombre estaba a salvo).

De todas formas, es normal que la serie haya acusado el paso del tiempo y que en estos siete años la calidad haya descendido sensiblemente. Aun así, como entretenimiento ligero no está mal y, casi siempre, te hará pasar un buen rato.

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