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Fachada sur de la Casa Lis, en Salamanca

UN PASEO POR LOS FELICES AÑOS 20

BAILARINA CELIA GÓMEZ

LA FOTOGRAFÍA: ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

16 diciembre, 2010 Comentarios (0) Visitas: 752 Arte

MATISSE Y LA ALHAMBRA

Naturaleza muerta, sevilla II de Henri MatisseDesde el 15 de octubre y hasta el 28 de febrero, la sala este del Palacio de Carlos V, en el conjunto de la Alhambra y el Generalife, estará ocupada por la exposición Matisse y la Alhambra. La muestra recoge varias obras relacionadas con el viaje que el pintor francés hiciera a España entre noviembre de 1910 y enero de 1911.

El punto de partida de la exposición es la firma que Matisse dejara en el libro de visitas de la Alhambra el 9 de Ddciembre de 1910 y la inspiración que supuso la visita según atestiguan los fragmentos de las misivas autógrafas. Un autor en búsqueda de su estilo encontraría en la luz, el agua y la vegetación del complejo palatino un cosmos artístico que impregnaría sus exóticas manifestaciones. Lo oriental entroncaría entonces de forma definitiva con su dialéctica particular.

La exposición se divide en tres secciones:

1- La lección de oriente: aquí se congregan varias muestras de arte islámico que el artista contemplaría en Munich, así como La Argelina (1910) donde ya se entrevé la predilección por lo decorativo y alguno de los fundamentos que la tradición francesa decimonónica identificaba como folklore español.

2- El Viaje a España, Matisse y la Alhambra: en esta segunda sección apreciamos varias obras realizadas por Henri Mattise durante el periodo que pasó en España. Destaca Nature Morte, Sevilla II (1910-1911) donde, a modo de tapiz, la profundidad desmerece en favor de la autonomía de unos colores planos que se convocan sobre un fondo monocromático e ilusorio de un rojo vivo y despótico.

3- De Marruecos a Niza: el 29 de Enero de 1912 parte hacia Tánger. Esta nueva etapa se caracteriza por obras como Rincón del estudio (1912) o Conversación bajo los olivos (1912) en las que cobra más importancia la línea en un ímpetu casi naíf, aunque eso sí, sin entrar por entero en la perspectiva exigida por el realismo. Culmina la muestra con un conjunto de odaliscas que profundiza en el concepto del desnudo y sus posibilidades.

En realidad, no son muchas las obras de Matisse en una exposición no demasiado extensa (poco más de tres salas). Las paredes se rellenan con muestras de artesanía islámica y obras de Francisco Iturrino, uno de los máximos representantes del Fauvismo español. De cualquier forma es gratis y lo 30 minutos de cola vienen justificados por el paseo hasta llegar a la Alhambra que siempre merece (se recomienda la cuesta a la derecha del Camino del Avellano).

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