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Cartel de Celda 211

CELDA 211

DEATH PROOF

1 julio, 2010 Comentarios (0) Visitas: 4456 Cine y Televisión

LE MAGGIORATE

Han pasado exactamente 47 años desde que aquella fantástica Sofía Loren de los 60´s se desnudara frente a un guapísimo Mastroianni en la película de Vittorio de Sica: Ieri, oggi e domani, ¿alguien lo ha olvidado? Un streptease casi tan famoso como el de la bella Gilda, y quizás sea uno de los momentos más importantes del cine italiano, como la Loren en aquellos tiempos, se convierte en un ideal de belleza no solo en Italia, no solo en Europa, sino en todo el mundo, porque hasta entonces, hasta que el cine italiano no se consagra como uno de los grandes (y esto sucede antes del desnudo de la Loren), el canon de belleza era bastante diverso, comparemos a Marilyn Monroe y Sofía Loren; ¿Qué obtenemos? Una rubia, guapa y tonta frente a una morena, racial, fuerte e inteligente.

Y quizás sea esta una de las grande aportaciones del cine italiano y universal: el modelo de mujer mediterránea: La Leyenda Italiana. Desde luego, nadie puede negar el titulo de señoras incondicionales de la filmografía italiana a Sofía Loren, Silvana Mangano o Gina Lollobrigida, para citar a las tres famosas. Además de muchas otras como: Silvana Pampini, Yvone Sanson, Giana Maria Canale, Giovanna Ralli y un largo etcétera.

Todos los gustos aparecen representados, y sobre todo bustos exuberantes, casi comparables a las soberbias matronas de Rubens. Y algunos años después, Fellini aprovecharía el arquetipo exagerándolo todavía más en algunas de sus fantasías más delirantes (en Amacord y Ocho y Medio). No es casual que el mismo director bautizase con un sonoro superlativo – Anitonia– a una de sus musas preferidas: Anita Eckberg. Con ella, el hielo sueco se derritió en la hoguera que incendiaran años antes las “maggiorate” italianas. Pero los casos señalados dan ya en los años 60 y dentro de las obsesiones de un autor concreto. En cambio, el triunfo de las primeras “maggiorate” se produce en un cine eminentemente popular, sin pretensiones y, en alguna ocasión, incluso mediocre. Es la etapa anterior (neorrealismo crítico) y muy a menudo, denostada por las minorías.

El estilo de las “maggiorate”, era único, no quería fa l´americano», un estilo que tiene mucho que ver con el barroco, pero falta el grado de ficción necesario para que esta pueda llegar a realizarse como hacia Hollywood una Mae West. En este aspecto la Maggiorate Italiana peca de pretender en todo momento un contacto con la realidad, contacto que he perdido de antemano al elegirse un objeto erótico superior. Cuando las Maggiorate más importantes se fueron a Hollywood, el cine italiano cambió de rostro, pero nunca volvió a ser tan bello y vivo como antes.

 

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