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Diez lecturas románticas para San Valentín

8 febrero, 2017 Comentarios (0) Visitas: 2033 Letras

‘Las chicas’ de Emma Cline, un retrato intimista inspirado en la Familia Manson

1969, el año en que Charles Manson envió a Tex Watson, Susan Atkins, Linda Kasabian y Patricia Krenwinkel a cometer el que se convertiría en uno de los crímenes más atroces de nuestra era, sirvió de inspiración a Emma Cline para profundizar en el pilar básico y más llamativo de la Familia Manson: las chicas.

Manson girls

Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten

La novela, publicada en 2016 en Anagrama, es una libre interpretación que huye del morbo o del sensacionalismo y que ahonda en cuestiones más trascendentales, como la adolescencia y lo que esta conlleva: la inseguridad, las preguntas infinitas, la búsqueda de la identidad, el inconformismo, la rebeldía, la promesa de un futuro mejor, la libertad, el amor y el descubrimiento de la sexualidad.

Evie Boyd, una joven de 14 años sumida en una vida predecible y algodonada, conoce a Suzanne, una de las chicas, y desde ese momento desarrolla hacia ella una especie de obsesión que oscila constantemente entre el amor platónico y la idolatría. Porque, lejos de lo que se pueda pensar, Las chicas no se centra en la figura de Charles Manson (Russell en la ficción), sino en la de Suzanne. El poder de esta queda patente desde el comienzo en su mirada, en su forma de actuar siempre descarada, rodeada por un aura salvaje permanente, y Evie solo busca complacerla para recibir su aprobación, de hecho, se alimenta de ella. Porque la compañía de Suzanne es como un chute de adrenalina y su ausencia una tortura.

Las chicas

‘Las chicas’, de Emma Cline

El rancho donde vive la ‘familia’ se convierte en un refugio donde las normas de la sociedad no existen, en el que la protagonista descubre todo un mundo de experiencias y sensaciones que le hacen perder la inocencia poco a poco, aunque de forma voluntaria, alejándola por completo de su vida anterior. La comuna se transforma así en un arma de doble filo, es su secreto mejor guardado pero también su perdición. A través de sus pensamientos, sin embargo, nos damos cuenta de que, a pesar de su deseo, realmente no encaja del todo, quizá porque le falta ese grado de amoralidad, de enajenación absoluta que envuelve al resto del grupo.

Por otro lado, la trama recoge el testimonio de una Evie que ya es adulta, pero que sigue haciéndose preguntas, sumergida en una nostalgia que parece eterna. De hecho, no podemos evitar cuestionarnos si el personaje ha evolucionado o si realmente sigue siendo aquella adolescente que un día abandonó su rutina en pos de un ideal utópico.

El relato de Emma Cline es potente porque refleja una sensibilidad y una empatía extremas, con frases cargadas de detalles que siempre aportan, que enriquecen y que resumen, no solo unas vivencias, sino también el espíritu de una época. Aunque quizá lo más impactante sea el grado de descripción de los sentimientos en cada interacción, fruto de un conocimiento sin igual de las relaciones humanas.

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