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NOVELISTA EN UN… MOTEL DE CARRETERA

Si tú me dices ven lo dejo todo… pero...

28 octubre, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1508 Letras

La Acabadora, de Michela Murgia

Michela Murgia, galardonada con el prestigioso Premio Campiello en 2010, nos ofrece una novela emocionante que nos traslada en las exquisitas y pictoréscas tradiciones de Cerdeña, su tierra natal. La novela en cuestión, La Acabadora, ha sido traducida hace pocos meses en los principales idiomas europeos. Será llevada al cine próximamente, y estará protagonizada por la actriz española Ángela Molina. «Hay pensamientos que, como los ojos de las lechuzas, no soportan la luz diurna. Sólo pueden nacer de noche y cumplen la misma función que la luna, necesario para cambiar de sentido mareas en algún recoveco invisible del alma»

 La Acabadora es una historia que gira entorno a dos mujeres: Bonaria, mujer en perenne soledad y modista de profesión y Maria, cuarta hija de una pobre familia que la descuida. Maria, en el trascurso de la novela, será adoptada por Bonaria, ésta costumbre de la adopción era muy común en la isla de Cerdeña y era conocida como fill’e anima, es decir hija del alma. Se trata pues, como indica la escritora, de hijos generados dos veces: por la pobreza de una mujer y por la esterilidad de la otra. Bonaria y Maria vivían una vida tranquila y despreocupada hasta que Maria descubrió el secreto que encumbría a su madre adoptiva. En efecto, el secreto de Bonaria era su segundo oficio, aparte de ser modista, era conocida en su pueblo como “la acabadora”. Esa palabra tiene una evidente conexión con el verbo español “acabar” y en dialecto sardo la acabadora es aquella mujer que acaba, o pone fin a la existencia humana. Michela Murgia nos presenta una imagen clara y verdadera de una comunidad sarda de los años 50, una sociedad tradicional basada en reglas, comportamientos y creencias fijas, en la que se acepta de manera natural el oficio de la acabadora (aquella mujer que facilita a los enfermos terminales o moribundos su paso hacia el más allá). Su oficio era aceptado por la comunidad sin problemas como un gesto supremo de amor y gracia. Bonaria, pintada con grandeza estatuaria por la escritora, acurre a los moribundos del pueblo como si fuera la última madre. En la novela se mezclan el tema de la vida y de la muerte, indisolublemente legados. Esa aunque esté ambientada en un pueblo aislado y tradicional de la mitad del siglo XX, no deja de ser actual puesto que de en una tradición antigua como la de la acabadora podemos reconocer el reflejo de nuestra sociedad moderna, entre otras cosas, sobre los copiosos debates acerca de la eutanasia.

 

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