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24 octubre, 2020 Comentarios (0) Visitas: 281 Cine y Televisión, Crítica

‘Falling’, la obra más personal de Viggo Mortensen

El actor neoyorquino nos ofrece una película donde ejerce como guionista, director y parte del elenco

Viggo Mortensen y Lance Henriksen en una escena de Falling
Viggo Mortensen y Lance Henriksen en una escena de Falling

En una época donde los estrenos de cine brillan por su ausencia, Viggo Mortensen, fiel a su idea de no casarse con nadie, nos presenta Falling, su película más íntima. Ya entrado en los sesenta y peinando canas, con la experiencia adquirida a lo largo de varias décadas ligado a la industria cinematográfica, Viggo encarna las virtudes del hombre renacentista para regalarnos el largometraje que él quería hacer.

Mortensen nos presenta una crítica voraz, pero a la vez sutil. Una representación de aquellos valores tan arraigados y latentes en la sociedad americana que, aunque algunos se esfuercen por maquillar, acaban floreciendo sistemáticamente como esa planta que por mucho que arranquemos sigue empeñada en fastidiar nuestro jardín. Lo hace con virtuosidad, de forma cuidada y nada manida, sin caer en lo convencional y tantas veces explotado. Una bofetada a mano abierta a Donald Trump y todo lo que lleva consigo, sin mencionarlo ni de soslayo a lo largo de todo el film.

A través de un montaje paralelo, donde se intercalan los hechos actuales con recuerdos del pasado, la película adquiere un clima de incertidumbre y la vez se hacen comprensibles las actuales relaciones entre los miembros de la familia.

Pocos actores son capaces de convertirse en héroe de la Tierra Media, en veterano capitán de los tercios de Flandes con acento un tanto extraño o en mafioso ruso sin morir en el intento. Viggo no sólo ha conseguido sobrevivir a ello, sino que ha salido revitalizado.

En esta ocasión, el actor se pone en la piel de un piloto homosexual cuya familia recibe la visita del abuelo. Un abuelo de facciones intimidantes que, tras una demencia y un tono burlón que llega a resultar cómico, oculta un carácter agrio y poco o nada tolerante adquirido irrevocablemente por sus experiencias vitales. Sin embargo, este abuelo no tiene intención alguna de modificarlo, ni tan siquiera ocultarlo, por mucho que sean sus seres queridos quienes lo sufren.

Viggo Mortensen dirige a Laura Linney y Lance Henriksen durante el rodaje de Falling
Viggo Mortensen dirige a Laura Linney y Lance Henriksen durante el rodaje de Falling

Mortensen no se ha conformado en Falling con aparecer ante las cámaras, también ha asumido la responsabilidad del trabajo que conlleva estar detrás de ellas, algo que demuestra valor, inconformismo y afán de superación. Tan sólo por ello, la película merece una oportunidad.

Por otra parte, el elenco de profesionales que lo acompaña cumple de sobra con las expectativas, realizando un trabajo sobrio y creíble. Es importante destacar la figura de Lance Henriksen, sobre quien recae el peso y sentido de una película que también navega por las relaciones paternofiliales y que Viggo ha dedicado a sus hermanos.

En los días que vivimos, de incertidumbre y hastío, Falling se convierte en una oferta más que sugerente para salir de casa y acudir al cine para reflexionar sobre varias cuestiones que el largometraje pone sobre la mesa o, simplemente, para disfrutar de unas buenas palomitas.

 

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