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Maria Schneider

MARIA SCHNEIDER, UNA ACTRIZ QUE VIVIÓ MUERTA

VALOR DE LEY

14 febrero, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1022 Cine y Televisión

ÉRASE UNA VEZ UN REY TARTAMUDO

¿Cómo puede una película sobre un tal Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor, también conocido como Jorge VI -o Be-Be-Bertie, para los amigos- no resultar aburrida? Es más, ¿cómo puede ser que una película que cuenta la vida de un rey tartamudo no sólo no sea aburrida, si no que, quizá, sea una de las películas del año? Pues por su guión, por sus interpretaciones, por su fotografía, por su ambientación, por su música… por TODO. Ah! Y porque es inglesa, claro.

Tras la muerte de su padre, el rey Jorge V (Michael Gambon), y la escandalosa abdicación del príncipe Eduardo VII (Guy Pearce), Bertie (Colin Firth), afectado desde siempre de un angustioso tartamudeo, asciende de pronto al trono como Jorge VI de Inglaterra. Su país se encuentra al borde de la guerra y necesita desesperadamente un líder, por lo que su esposa Isabel (Helena Bonham Carter), le pone en contacto con un excéntrico logopeda llamado Lionel Logue (Geoffrey Rush). A pesar del choque inicial, los dos se meten de lleno en una terapia muy poco ortodoxa que les llevará a establecer un vínculo único. Con el apoyo de Logue, su familia, su gobierno y Winston Churchill (Timothy Spall), el rey supera su problema y pronuncia un discurso radiofónico que inspirará a su pueblo y lo unirá en la batalla.

En El discurso del Rey, Tom Hooper nos habla de la situación personal de un personaje histórico del sabemos poco o nada, nos habla de los dramas personales, de las dudas y de los miedos de una familia real y nos deja ver que las apariencias engañan y que las personas pueden no ser tan débiles como aparentan. Hooper ha hecho de El discurso del Rey una película de empatía: empatía del espectador con el Rey y sus dramas.

El peso del film recae en Colin Firth (A single man, El diario de Bridget Jones) y Geoffrey Rush (Capitán Barbosa de Piratas del Caribe). Ver a Firth luchando por pronunciar las palabras como hay que pronunciarlas te encoge, lo pasas mal y sufres, sufres mucho, porque te lo crees. Te crees esa agonía al ver como intenta expresarse y no puede. Te crees esa la lucha contra su propio cuerpo y con esa desesperación de ver que querer no siempre es poder, hasta que aparece Rush interpretando a Lionel Loque, el logopeda que con sus métodos poco ortodoxos y sufriendo sus propios calvarios, logrará convertir a Bertie en Jorge VI. Y cuando Rush aparece, ya no todo es sufrimiento: las conversaciones entre los dos personajes te sacan una sonrisa y Jorge VI es un poco menos aristócrata y un poco más Bertie.                                                                                               

Y es que, El discurso del Rey es una película de actores, en la que, además de los protagonistas, hay unos secundarios estupendos: Helena Bonham Carter (Big fish, Charlie y la fProtagonistaábrica de chocolate) con un personaje menos excéntrico de los que nos tiene acostumbrados y Michael Gambon (Albus Dumbledore en Harry Potter) con una actuación tan breve como notable, por ejemplo. Pero es que, además, todo esto está rodeado de una ambientación del Londres del siglo XX elegante y perfecta envuelto en música de Beethoven, de Mozart y de Brahms. El discurso del Rey es una película sin grandes efectos especiales ni artificios porque no le hacen falta: tiene un guión soberbio y es técnicamente impecable. Una vez más, una película para ver en V.O, la tartamudez de Firth doblada al castellano no está mal, pero no es lo mismo.

El discurso del Rey ya está entre las mejores películas de 2010 con 12 nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor película, director, guión y actores. Ya tiene el BAFTA a la Mejor película, el Premio del Público a la Mejor película en el Festival de Toronto, el del Círculo de Críticos de Nueva York yel Goya a la Mejor película europea, entre otros. Fith ya ha recogido premios, el Globo de Oro al Mejor Actor y el BAFTA, por ejemplo,  pero todavía falta la estatuílla dorada. 

Por favor Academia, ¡dadle el Oscar de una vez, que Colin se lo merece más que nadie! Y de paso, dádselo también a Rush…

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