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Lunes con Voz, Miguel Narros

«La ópera está perdiendo el estigma elitista»

14 febrero, 2013 Comentarios (0) Visitas: 1000 Escena

¡Entrad por la salida, os espera el paraíso!

¡Entrad por la salida, os espera el paraíso!… Esa es la frase con la que podría recibirse a alguien cuando se invita a una práctica sexual como la sodomía, o eso es lo que trata de transmitirnos la actriz Isabelle Stoffel. La Rendición, de la escritora australiana Toni Bentley acerca de sus placeres sexuales ha sido llevado a las tablas, en concreto al Teatro María Guerrero. Una particular joven, rodeada de un ambiente íntimo y acogedor, cuenta una experiencia que le ha llevado a rozar el templo de los dioses o el mismo Nirvana. Comparando el éxtasis de Santa Teresa con el suyo propio relata la llegada al misticismo a través de su propia experiencia sexual.

A través de una retrospectiva de su vida, la protagonista de la obra nos hace partícipes de sus más delirantes placeres en lo que a sexo se refiere. En concreto explica un aspecto de manera poco usual, ya que la práctica de la sodomía (mas conocida como sexo anal) podría calificarse como tema tabú en nuestra sociedad. El tratamiento de este, delante de un público expectante haciendo las veces de voyeur como si de un pequeño agujerito se tratara, debe hacerse con una soltura asombrosa, de lo contrario el resultado podría rozar lo ordinario o, incluso, lo ridículo. No es éste el caso, pues la reacción general ante el contenido y la representación tratada es acogida fervorosamente.

El escaso atrezzo que conforma el escenario provoca, sin embargo, una sensación acogedora y cercana, permitiendo al público sentirse cómplice de secretos prohibidos. Un total de 10 pequeñas velas iluminan, junto con tenues focos, un ambiente confidencial. Una interpretación difícilmente igualable, por la complicación del argumento, culmina con una explosión de aplausos. Y esos son los ingredientes necesarios para contar, como pocos serían capaces, los placeres de la sodomía.

 

 

 

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