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28 octubre, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1043 Cine y Televisión

El cine de la dimensión mierda

Cierren los ojos y busquen en su imaginario personal la escena más idílica posible de una proyección de cine. Concéntrense. Ahí la tienen: un cine casi vacío, íntimo, silencioso hasta el punto de no sentir ni un crepitar de palomitas en todo el perímetro de la sala. Una película de las que enamora, con una trama digna de la mejor novela decimonónica, de una poética visual que impide parpadear y una banda sonora de las que tarareas días, semanas, meses después. ¿Ya tienen esa imagen? ¿Preparados? Ahora imaginen lo contrario: Bienvenidos a Trash entre amigos.

 

Comentaristas del Trash Entre AmigosEl pasado viernes 21 de octubre el cine Proyecciones acogió, dentro del Festival de Series Canal +  2011, una nueva sesión de Trash entre amigos, una verdadera dosis de anticine en la que los blogueros Raul Minchinela y Absence, el escritor y crítico de cine Rubén Lardín y el director de cine Nacho Vigalondo, destripan una película de serie B (o peor) intentando hacerse oír, micrófono en mano, entre la algarabía de gritos, risas y aplausos del resto de público.  La película a destrozar en esta ocasión fue Mega Shark vs Crocosaurus, segunda parte de la ponzoñosa Mega Shark vs Giant Octopus. Si la primera ya resultaba infumable y segundas partes nunca fueron buenas, imaginen. Ante este panorama podría apostarse por que el evento no interesara demasiado. Error: la cola en la planta baja del cine llegaba hasta las escaleras de la planta principal, y más de ochenta personas quedaron fuera debido al escaso aforo de la sala.

 Cabría preguntarse entonces cómo una película mala hasta resultar desagradable atrae a tanto público. La respuesta se halla en el ambiente y, especialmente, en los comentaristas. Decía Valle-Inclán que el esperpento se lograba mirando la realidad a través de un espejo cóncavo, y como tal, podía utilizarse el fondo de un vaso. Trash entre amigos es el esperpento de la proyección de cine, y si bien no había vasos a través de los que mirar la pantalla, Vigalondo sabía por dónde iban los tiros de la metáfora y se regó de cerveza por él y por todos sus compañeros: «lo que más me gusta del Trash es que yo puedo beber cerveza y vosotros no«, decía al público. Fuera por las cervezas o no, el caso es que el cineasta fue en esta ocasión el speaker más inspirado, logrando aplausos y carcajadas generales. Una de sus bromas recurrentes en esta ocasión fue buscar los parecidos razonables de los actores y atribuirlos a una dimensión paralela del cine casposo: la «dimensión mierda«. También fue Vigalondo el comentarista más pasional, arrojando hacia la pantalla latas de cerveza al grito de «¡te odio, séptimo arte!« o «¡Hermanos Lumière-da!«

Público del Trash entre amigosYa en el último cuarto de la proyección se unió al grupo de comentaristas el escritor Pepe Colubi, que añadió su granito de arena al gallinero en el que se había convertido la sala 2 del cine Proyecciones. La película, mala hasta el punto de hacerse interminable, agotó tanto a los speakers que plantearon incluso hacer un pequeño flash-forward para que acabara antes. Tras los títulos de crédito, una despedida de la mano de Dani Ausente que resumía a la perfección lo que habíamos visto en la pantalla: «muchas gracias por venir, y lo sentimos«.

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