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5 junio, 2020 Comentarios (0) Visitas: 273 Cine y Televisión, Crítica

Cronos: una revisión  de ‘Alumbramiento’ de Víctor Erice

Fotograma del cortometraje

La madre duerme mientras el bebé se desangra en la cuna. Es la hora de la siesta. Abajo, en una suerte de salón, un hombre maduro también dormita. Arriba, en la buhardilla, un chaval dibuja un reloj sobre su muñeca y se lo lleva a la oreja y escucha atento. Es mediodía en la hacienda de un indiano asturiano. La madre duerme. El bebé duerme. Su vientrecillo sangra. Fuera canta un gallo.

Alumbramiento (Víctor Erice, 2002), es un cortometraje sobre los primeros diez minutos de una vida, de cualquier vida. Esa pulsión con la muerte. Esa cuenta atrás que comienza con la primera bocanada. Una obra conceptual que juega con imágenes fijas, cotidianas, para construir un discurso subyacente. Todo en él es iconología. Que pase todo sin que pase nada.

Retrato del cineasta Víctor Erice

Es mediodía. En las afueras de la hacienda dos hombres siegan las mieses. Rítmicamente, como un reloj, como el reloj del muchacho en la buhardilla, las guadañas cercenan el trigo. Tic. Tac. Tic. Tac. Una metáfora de las parcas tejedoras.

Mientras, sobre la sábana blanca que cubre al infante sigue extendiéndose una mancha oscura.

Es el reloj el protagonista omnipresente. Marca el ritmo de todos los sonidos emitidos a lo largo del metraje. La aguja de la máquina de coser que borda un nombre inconcluso. Un bordado interrumpido mientras peligra una vida en una cuna que remite a las hilanderas del mito de Ariadne. El trenzar de un cordón de un joven mutilado sentado a la sombra que, a su vez, es la impronta de una cruenta guerra civil.

Toda la cinta se compone de una sucesión de planos con una cuidada fotografía en blanco y negro. El relato, pausado, se ve interrumpido periódicamente por la imagen del infante dormido. Un recurso que el director utiliza para remitir al génesis de las cosas, de la naturaleza finita y repetitiva del hombre. Como un uróboros. Así queda reflejado en el plano de una serpiente que culebrea a los pies de un manzano. Génesis.

Alumbramiento es un poema visual. Una construcción rica y compleja que, en diez minutos literales, tanto en forma como en fondo, retrata el ambiente costumbrista de una España de posguerra a la vez que juega con la mitología, judeocristiana y clásica, que ha perfilado el sentir y creer del ser humano en occidente. Todo ello con una sencillez abrumadora.

La madre duerme, el infante duerme. Un gato que es negro, un gato que es la muerte entra en la habitación y se encarama a la cuna y mira al niño y lo mece y lo despierta. El bebé llora. Arriba, un chico en una buhardilla se ha pintado un reloj en la muñeca. Se aburre y lo borra. Se para el tiempo.

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