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6 enero, 2014 Comentarios (0) Visitas: 6357 Arte

¿Cómo eran de verdad los Reyes Magos?

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En los belenes de casa, en la televisión, en las revistas de juguetes o en el colegio percibimos una imagen de los Reyes Magos que asentamos muy bien en nuestra mente: Melchor tenía el pelo blanco, Gaspar era castaño y con barba y Baltasar, negro. Después elegimos un Rey Mago favorito y a ése dirigimos nuestras cartas, basándonos en el nombre o porque pensamos que el Rey negro debe ser más bueno que los otros dos y nos va a traer más regalos.

Pero, ¿la imagen de los Reyes Magos ha sido así siempre? La Adoración de los Reyes Magos es un culto que se refleja en las escrituras bíblicas. Históricamente se desconoce de forma precisa cuántos fueron y de dónde procedían. Pese a que en nuestros días se ha convertido en una fiesta meramente comercial, la escena que hoy representamos en el tradicional belén viene de las pinturas más antiguas. De hecho, así como en la literatura española encontramos El Auto de los Reyes Magos, de autor anónimo, como la primera obra escrita en lengua romance en el s.XII (que al parecer tampoco está muy relacionada con la figura de los Reyes tal y como los conocemos), las obras pictóricas más antiguas del mundo artístico también están relacionadas con los Reyes Magos y su adoración. Se representaba ya en las catacumbas romanas.

El paso de los siglos ha ido añadiendo elementos o modificando la escena según el autor que le diera vida. Pasó de ser una imagen simbólica a adquirir un punto más atractivo y estético. Cada pintor le puso su punto de vista. Por tanto, si hoy nos basamos en las antiguas pinturas para definir la imagen de los Reyes Magos, ¿se asimila a la realidad la imagen que hoy tenemos? Según parece, no.

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Mosaico de la iglesia de San Apolinar el Nuevo. Primera vez que aparece el nombre de los tres Reyes

En la Edad Media encontramos un mosaico situado en la iglesia de San Apolinar el Nuevo, en Rávena (Italia),  donde no sólo no encontramos un Rey de piel oscura, sino que la propia indumentaria es característica persa.

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La Adoración de los Reyes Magos, Giotto di Bondone. El autor vio el cometa Halley en 1301

Giotto, por ejemplo, fue un pintor y escultor del Trecento que terminó con el clasicismo de la Edad Media y dio impulso al Renacimiento. Su Adoración de Los Reyes Magos tampoco contempla un Rey de color. Es más, la imagen de los tres se asemeja más a la que se representaba anteriormente, como tres sacerdotes, pero en este caso con características cristianas. De ahí que sean los tres blancos. La anécdota de este cuadro reside en el destello que aparece en la parte superior del Portal de Belén, lo que algunos identifican con el cometa Halley.

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La adoración, pintada en la primera mitad del s.XV

Más adelante, en Europa, Konrad With, un pintor alemán de principios del siglo XV retrató también la escena de la Adoración. En su concepto no aparecían los Reyes como sacerdotes, sino que son dotados de la majestuosidad que les caracteriza comúnmente. Aún así, el tercer Rey continúa siendo blanco.

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«La Adoración de los Reyes Magos», Velázquez.

En el Museo del Prado podemos encontrar 41 obras en continua exposición relacionadas con la Adoración de los Reyes Magos. Nosotros destacamos las de Maestro de la Sisla, Pedro Berruguete o Francisco Rizi, en las que tampoco aparecen los tres Reyes como estamos acostumbrados a ver.

Aunque también hallamos a Velázquez o Rubens, donde la estampa, pese a ser más mística la de Rubens, ya nos suena más y podemos identificar bien los personajes.

El elemento común en todas las escenas del Belén representadas, es que Melchor siempre aparece arrodillado adorando al niño. Algo que sí hemos puesto bien en nuestras figuritas de casa. ¡Felices Reyes!

 

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