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Cartel de la película

DE DIOSES Y HOMBRES

22 enero, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1790 Cine y Televisión

CINE DESNUDO

Cartel de la películaCuándo “la niña de España” se hizo mujer, ninguno se quiso dar cuenta. Tuvo que hacérnoslo ver, soltándose el cabello y dejando al descubierto sus pechos, que habían permanecido durante mucho tiempo bajo los trajes de tul, vendados. Era el año 1977 cuándo Marisol, se destapaba de tapujos para aparecer en la portada de Interviú “dándolo todo” dos años después de la abolición de la censura. De aquel número se vendieron más de un millón de ejemplares y fue el colofón final a un striptease progresivo que había comenzado con “el felpudo de la Cantudo” y el pecho en “Equus” de María José Goyanes. Señoritas y Caballeros bienvenidos al Destape.

En 1977, Enrique Martí Maqueda rodaría “Me siento Extraña” cinta que aúna más que otras todo lo que supuso el “destape” en nuestro país: mujer soltera artista, rubia no busca marido. Mujer divorciada, hombres de pueblo robustos y borrachos, cortinas y piscinas, tabaco, piano, desnudo y lesbianismo. Bárbara Rey y Rocio Durcal encarnan a dos mujeres modernas y liberales (al menos eso creen ellas) y que acaban por enredarse una entre las piernas de la otra, casi sin querer (de ahí el título) sin olvidar que todo sucede acompañado por los modelazos de ambas actrices, que parecen sacados de las tiendas mas modernas de Malasaña. Ninguna de nuestras actrices actuales, ni las mas afamadas, pueden compararse a las actrices del Destape, y no porque aquellas fueran mas bellas ni mejores actrices, sino por el aura de sensualidad y libertad que las rodeaba.

Aquellas demostraban con su cuerpo lo que en las mentes estaba sucediendo, todo estaba cambiando: verlo para creerlo. Por aquellos años, ya se realizaba en EEUU lo que se ha querido llamar el cine Nudi, así como teníamos las bellas Maggiorates Italianas con Sofia Loren al frente, abanderando la curva, con una exhuberancia carnal que volvió loco a medio mundo. Nuestras estrellas, lejos de ser bombas sexuales por definición, tenían algo que las demás desposeían: algo parecido a la magia, una magia sin vergüenza de su propia anatomía. España estaba cambiado, de ser una esposa fiel, recatada y un poco estrecha, se estaba convirtiendo en un ser sexual, animal y pasional. No había tiempo para ser tímidos, y bajo esa excusa de “mujer moderna” se usaba a las actrices, una vez mas y mas visible esta vez, como objeto sexual, como icono de una España trasnochada, los hombres no enseñaban ninguna parte de su anatomía (menos mal) y además podían permitirse ser feos, gordos y viejos. ¿Ha cambiado esto realmente? ¿Cuántas mujeres desnudas tenemos en anuncios televisivos frente a cuerpos masculinos?Marisol en los 60

El cuerpo de la mujer acabó por ser el único motivo del cine del destape, filtraban las luces, desnudos tamizados, las famosas medias que cubrían los objetivos para dejarnos ver pero no del todo, para insinuar al mas puro estilo Gilda, pero sin tanta clase. Las Suecas inundaron nuestras playas y nos dieron conciencia de otros lugares: el bikini, el top less, el bronceado eterno, los patines de cuatro ruedas, las melenas rubias oxigenadas, Torremolinos y el apartamento de verano; la música facilona y las versiones españolas de grandes éxitos americanos, los modelazos: tacones, pendientes con vida propia y minifaldas ¿Qué más podíamos pedir? Eran nuestros años dorados, nunca el cine español tuvo tantas ganas de darse y descubrirse. Encarnando al agotamiento del encorsetado período Franquista, tenemos a Nadiuska, Victoria Vera, Susana Estrada, Silvia Tortosa, Norma Duval o Ágatha Lys: Muchas de ellas olvidadas al alcanzar el sumen de libertad deseado por los creadores del “cine desnudo” perdió todo su interés, y con él, las mujeres que lo hicieron emblemático. Sólo algunas han permanecido en nuestras vidas, las que hicieron pactos con el diablo y siguen siendo señoras estupendas.

Y esas otras, los juguetes rotos que una vez simbolizaron nuestra Libertad, que eran nuestra Marianne de pecho descubierto y bandera alzada, todo perdió su sentido una vez acostumbrados al desnudo, a la piel, la carne y la curva, el seno, el pelo flotando, las miradas, los labios carnosos, el ombligo y el vello púbico.

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