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El que se coló entre bambalinas

Martin Creed Work 338

Cosas pequeñas en salas grandes

23 enero, 2012 Comentarios (0) Visitas: 1063 Arte

Autorretratos entre la pintura y la fotografía

Es emocionante cuando entras a la sala de un museo, en este caso al Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander, y te gusta tanto lo que ves que no sabes por dónde empezar. Flavia Da Rin es la autora de esas imágenes que a primera vista no podemos catalogar, entre la pintura y la fotografía los ojos de la autora se agrandan y transforman en emotivas escenas evocadoras de fiesta o de muerte.

Algunos lo denominan arte digital, otros la describen como fotopintora ante la dificultad de clasificar este género en el que Da Rin sigue un proceso lineal. Primero fotografiarse a sí misma en distintas situaciones y con diferentes gestos, después intervenir esas imágenes a través del ordenador donde las dibuja con ropas y fondos vibrantes manteniendoFlavia Da Rin siempre esa característica tan propia de su trabajo, unos inmensos y profundos ojos.

Flavia Da Rin (Buenos Aires, 1978) ha participado en la Bienal de Arte de Corea, expuesto su trabajo en el Speed Art Museum de Kentucky, Estados Unidos, y está presente en las colecciones de varias galerías internacionales. Su arte también se ha visto ligado a la moda, trabajó para la marca Kukla, realizó una fotonovela para un lanzamiento de Cartier y ha expuesto en la Maison Hermès de Singapur. Ahora una selección de 14 fotografías se muestran en Santander, corresponden a dos series El misterio del niño muerto y Fiesta para sacudirse el temor del mundo, dos visiones totalmente distintas que dialogan mediante sus opuestos colores y su dualidad entre la felicidad de la vida y lo lúgubre de la muerte.

Son muchas las caras de Flavia Da Rin pero siempre son los mismos ojos los que nos atrapan en estos autorretratos que quedan muy lejos de la idealización del retrato clásico. Cada imagen es una escena tratada con mimo que muchas veces no parece mostrarnos a la misma modelo. De la fotografía sale el gesto y de ese gesto una escena cargada de emociones que adereza cosiendo, virtualmente, cada vestido y dibujando cada color en unas imágenes que según la autora son concebidas en la pantalla con la conciencia de que se expondrán impresas.

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