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31 enero, 2011 Comentarios (0) Visitas: 963 Miscelánea

ATALAYAS DEL CANTÁBRICO

La costa vasca está llena de rincones mágicos y paisajes que enamoran. Uno de esos es San Juan de Gaztelugatxe (en euskara: gaztelu– castillo, gatxe– difícil), un lugar que no deja indiferente a nadie. Cuando alguien lo descubre, necesita volver a esta isla a medio camino entre los pueblos bizkainos de Bakio y Bermeo. Aquí, los verdes de Euskadi se mezclan con el azul del mar y crean un paisaje sobrecogedor.

San Juan de Gaztelugatxe es, para los marineros vascos, una de sus atalayas más sagradas, un peñón que se adentra en el mar y que aguanta sin descanso los embistes de las olas del Cantábrico. En la cima nos encontramos con la ermita de San Juan Bautista, del siglo X y de origen Templario, con un refugio y con tres cruces de hierro. La ermita de San Juan es austera, pero preciosa y guarda en su interior cuadros de embarcaciones y maquetas de barcos colgados a modo de ofrenda. Ésta es sólo alcanzable a través un puente de piedra y un vía crucis con 237 escalones.

Tiene este lugar miles de historias: historias de piratas, de incendios, de saqueos, de brujas, de naufragios provocados por las tempestades y de luchas, como la ocurrida en 1334 cuando Gaztelugatxe estuvo presente en la guerra: al estar situada en un sitio estratégico para dominar la costa, Alfonso XI, Rey de Castilla, quiso invadirla pero 7 caballeros bizkainos la defendieron, resistieron y plantaron cara más de un mes a las tropas, obligando a la retirada. También la Inquisición rondó estos parajes encerrando a los acusados de brujería de la la zona en las cuevas del peñón.

Ermita de San juan BautistaTradiciones y leyendas hacen aún más mágico este rincón. Cuenta la leyenda que San Juan Bautista, tras desembarcar en el puerto de Bermeo, llegó hasta aquí dando cuatro pasos gigantescos. Las huellas de estos pasos permanecen grabadas a lo largo del camino que une Bermeo y San Juan de Gaztelugatxe: la primera en el casco urbano de Bermeo, la dos siguientes en dos caseríos de la zona y la cuarta, en el último escalón que da acceso a la ermita. Dicen que si metes el pie en una de estas huellas, gozarás de una salud envidiable.

La tradición obliga a tocar la campana de la ermita tres veces una vez alcanzada la cima y pedir un deseo. Además, los marineros de la zona, antes de salir a faenar, deben dar tres vueltas al islote para Subida a la ermita de San Juan Bautistatener buena pesca y volver sanos y salvos a casa.

Cuando se alcanza la cima y se echa una mirada alrededor, todo lo que se ve es mar, acantilados, montañas, la isla de Aketxe y el Cabo Matxitxako. En San Juan de Gaztelugatxe huele a salitre y a bosque. El cansancio de subir los 237 escalones se ve compensado con creces. Con el mar Cantábrico a los píes, éste es un lugar que nadie que viaje a Bizkaia debe perderse.

 

 

Vista panorámica de 360º de San Juan de Gaztelugatxe

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