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Devórame otra vez

El inspector

¡Viva nuestro pueblo!

7 mayo, 2012 Comentarios (0) Visitas: 956 Escena

Luces y sombras del Ballet del Gran Teatro de Ginebra

La línea entre la luz y la sombra es demasiado fina. El fulgor del claro-oscuro que describe nuestras vidas es una constante dibujada de armonía. Esta dualidad se hace movimiento en la última obra del Ballet du Grand Théâtre de Genève a través de dos coreografías; Transit Umbra –La sombra pasa-, Sed Lux Permnet –Pero la luz permanece-. Philippe Cohen, director del Ballet du Grand Théâtre de Genève, ha seleccionado magistralmente las dos piezas musicales que nos trasladan a esa dicotomía entre luz y oscuridad que rige nuestras vidas.

 

`La nuit transfigurée´ de Arnold Schönberg es la escogida para la primera parte donde la coreografía de Francesco Ventriglia llena el escenario que como una vibrante sombra se ve despuntadoBallet du Grand Theatre de Geneve de esperanza mediante un colorido vestuario que matiza la simplicidad de la escenografía. En la emoción y en el escenario el negro se hace blanco para la segunda parte con el `Requiem´ de Gabriel Fauré y la coreografía de Ken Ossola. El vestuario se transforma en volátiles gasas y los movimientos se suavizan para mostrarnos la luminosidad que siempre regresa.

Los 22 bailarines del Ballet du Grand Théâtre de Genève, que nació en 1962 como compañía permanente del Gran Teatro de Ginebra, representan revisiones de grandes clásicos y coreografías contemporáneas como esta en la que los crudos movimientos y la suavidad de su lenguaje permiten que vibremos con las historias más tradicionales -el amor, la esperanza, la vida o la muerte- de la manera más sutil, expresando siempre el acertado estilo que caracteriza a la compañía.

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