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Escena de La bohème

‘La bohème’: deconstrucción del amor y la muerte

De izquierda a derecha, de pie, las dramaturgas Lucía Carballal, Denise Despeyroux, Carolina África y Laila Ripoll. Sentadas, Lucía Miranda, María Velasco y Carolina Román | foto: Carlos Rosillo

¿Y las dramaturgas qué? Las creadoras que se quedaron...

10 febrero, 2018 Comentarios (0) Visitas: 258 Teatro

Solitudes, un combate en silencio

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Solitudes es una obra muda, el segundo montaje de su director Iñaki Rikarte, después de André y Dorine. La obra describe una historia que ahonda en la soledad y la incomunicación de los miembros de una familia. Sin una palabra, resulta todo lo contrario a inexpresivo.

Solitudes

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En la obra hanueve personajes, una pareja mayor, su hijo y su nieta, un rufían, dos prostitutas, un chico joven y un vagabundo. La pareja mayor vive sola y la vida es un poco aburrida para el hombre mayor,al que solo le gusta jugar a las cartas con su mujer. Pero un día, su mujer muere de repente y su hijo y su nieta van a cuidarle, La historia empieza aquí. No quiero desvelar todo lo que ocurre en la obra, pero sí voy a repasar tres puntos que, en mi opinión, son clave.

En primer lugar, hay una mosca desde al comienzo hasta el final, al principio, la mosca molestaba mucho al hombre mayor  y él quería tiene intención de matarla varias veces. Sin embargo, desde que muere su mujer, la mosca se convierte en una especie de amiga y nunca intentaba no vuelve a intentar matarla. Pero al final, su hijo la mata de forma involuntariaDesde ese momento, su padre rechaza comunicarse con él. Lo que yo veo aquí es que a veces lo que queremos darle a otra persona, no es lo que necesita. Además, el amigo y el enemigo se pueden transformar rápidamente en lo contrario

Solitudes

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En segundo lugaral hombre mayor no le gusta ver la televisión. En varias ocasiones su mujer, su hijo y su nieta ponen la tele pero él la apaga de inmediato.Él prefiere jugar a las cartas o hablar con ellos. Sin embargo, al final, cuando su hijo y su nieta quieren jugar con élél se niega, pone la televisión y se entierra en una profunda soledad. Se siente muy incomprendido. Su vida es prácticamente una espera, ya sólo desea cosas sencillas, de las que los demás no llegan a valorar su verdadera importancia. Cuando él pone la televisión no es porque  quiera verla, sino que el está luchando por su dignidad, necesita ser comprendido. Además, también pienso que todo el mundo tiene su límite, pero los demás no saben dónde está ese límite, y  hacemos daño hasta el día que la otra persona no puede soportar más, pero cuando se quiere compensar la ya es demasiado tarde.

Por último, hay un fenómeno interesante. Los nueve personajes se perjudican pero también se ayudan entre sí. Parece que esa es la forma de comunicarse entre de personas. Durante 90 minutos, nadie pronuncia ni una palabra, pero el efecto que provoca resulta mucho más efectivo que hablar. Lo extraordinario de esta historia es que el anciano contra lo que podría esperarse de alguien con una vida ya casi sin alicientes no se resigna, no renuncia a sus pequeños deseos y pelea por ellos con determinación y dignidad. 

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