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"Los Hijos de Kennedy"

El asesinato más mediático

20 noviembre, 2013 Comentarios (0) Visitas: 1328 Escena

Verano en diciembre, verano en la sangre

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Compañía LaBellochTeatro (Carolina África, autora, segunda por la derecha)// foto: labellochteatro

Verano en diciembre es una de esas historias cercanas que te toca algo dentro. Una comedia de situación con sabor agridulce: la risa se arranca de la familiaridad de los diálogos, y la tristeza proviene de pensar que las situaciones producidas se pueden dar en cualquier familia.

Retrata una familia de mujeres, cuyo padre fallecido convive entre los recuerdos (y dentro de un jarrón con cenizas). Una madre (Pilar Manso) que reza a diario por remendar los errores que han llevado a la infelicidad de sus hijas. Una abuela (Lola Cordón) en silla de ruedas y sin cabales mentales de la que hay que ocuparse.

Tres hijas (Virginia Frutos, Almudena Mestre y la autora, Carolina África) con tres perfiles muy diferentes que posicionan de forma óptima el papel que desempeñan en la familia. Y una casa de la que todas están deseando salir. Un hogar donde la frustración, la rabia, la distancia y la impotencia se cuela por las ventanas y se posa en los platos de la mesa.

Es el caso de estas chicas que reprochan, que buscan culpables, que señalan con el dedo a los causantes de su infelicidad. Que viven un drama que todos podemos entender, porque en el fondo podría ser el día a día de cualquier familia. Todo tratado con la sutileza de la familia humilde, de esas que a pesar de los problemas, sigue unida, sin saber muy bien el motivo.

Una obra contemporánea con perfil español. Gags tópicos, expresiones cotidianas de nuestros mayores, frases de madre que pasan de generación en generación. Son claves que acercan la obra, eliminan la cuarta pared hasta el punto que el lleno completo de las butacas del María Guerrero se levantó. Y no sólo para irse, sino para aplaudir. Impulsados por el trozo de representación que caló a cada uno. Y por la gran interpretación del reparto (destacando a Lola Cordón y la propia Carolina África, por su naturalidad y ternura).

 

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Escena de la obra Verano en diciembre // Foto: labellochteatro

Contemporaneidad española

La contemporaneidad de muchos de nuestros autores españoles refleja la cotidianeidad. Quizá la parte más difícil es trasladar al público su propia situación. El actor Roberto Enríquez calificaba la función del teatro como “el espejo para que el público se vea reflejado”. Y un verano en diciembre trae al mes de la Navidad, el calor más humano. Un calor que recorre las sensaciones del público.

La presentación de la realidad, observación directa de las costumbres o el lenguaje coloquial, sitúan a los personajes en su ambiente real. Este realismo teatral surge a principios de siglo XX. Autores como Galdós reflejaban en sus obras una situación que trasciende en el tiempo por los conflictos humanos que plantea (caso de la obra Doña Perfecta). Los dramaturgos españoles han continuado reflejando esta tendencia más llana y cercana, extrayendo a otro plano la esencia sentimental. Así, Carolina África utiliza el realismo para transcender al sentimiento. Y el premio Calderón de la Barca 2012, que fue entregado a la artista justo media hora antes de la función, lo reconoce muy bien.

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