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27 abril, 2020 Comentarios (0) Visitas: 419 Cine y Televisión

‘Unorthodox’: cómo encontrar tu propia voz

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Si aún no habéis visto la miniserie que Netflix estrenó el pasado 26 de marzo ya tenéis un nuevo maratón pendiente para esta cuarentena. En solo cuatro capítulos, Unorthodox consigue asustar, y mucho. Estremece pensar que lo sucede en este retrato de una comunidad jasídica de Nueva York no es solo ficción y que hay miles de Estys viviendo una realidad de tal calibre.

Hablo de la protagonista, Esther Shapiro, alguien con quien el espectador termina encariñándose irremediablemente. No ya por su aspecto entrañable, que también, sino más bien por su admirable valentía y empoderamiento. Esty es una joven de 19 años que reside en el barrio neoyorquino de Williamsburg y que pertenece, por nacimiento, a Satmar, una dinastía de judíos ultraortodoxos.

Un año después de su matrimonio concertado con Yanky Shapiro decide huir de un mundo cerrado y asfixiante a una ciudad que le tiende la mano sin prejuicios. La enemiga eterna del judaísmo jasídico por el pasado que arrastra: Berlín. Y es que la comunidad ultraortodoxa ha crecido sobre las bases del trauma de aquellos que sobrevivieron al Holocausto. Así, sus habitantes sienten que Dios les ha dado la responsabilidad de compensar los millones de muertos, y viven apartados del resto de la sociedad.

Unorthodox, boda de Esty y Yanky
Yanky y Esther Shapiro el día de su enlace matrimonial.

Lejos de estas ideas, Esty descubrirá en Alemania su verdadera vocación: la música. Lo hará gracias a un grupo de alumnos de conservatorio que conocerá por casualidad y que, sin prejuicios, le ayudarán a gestionar algo tan desconocido para ella como su propia libertad. Sin embargo, su felicidad durará poco, puesto que su marido Yanky y el primo de este, Moishe, viajarán a Berlín por orden del rabino de la comunidad, que les encargará la misión de hacer regresar a la joven. 

Dirigida por Maria Schrader, la serie ha sido enormemente elogiada por público y crítica, no solo por su cuidada fotografía, ambientación, producción y vestuario, sino muy especialmente por el maravilloso trabajo de su elenco, encabezado por la israelí Shira Haas. Una actriz revelación en toda regla. Aunque ya contaba con el privilegio de haber trabajado en películas como A Tale of Love and Darkness, con Natalie Portman, o La casa de la esperanza, junto a Jessica Chastain, este papel ha permitido a Haas lanzar su carrera al estrellato internacional.

Enternece ver cómo la felicidad de la protagonista aumenta conforme va descubriendo, poco a poco, los pequeños detalles de su vida en libertad, como el simple hecho de probarse por primera vez unos vaqueros o pintarse los labios. Desagrada saber que, para Satmar, mujeres como Esty sirven, más allá de su función de procrear, como mero servicio de las tareas del hogar. Incomoda que la joven se sienta culpable por no poder consumar un matrimonio que le ha sido impuesto. Alegra percibir, finalmente, un halo de empatía en Yanky, interpretado magistralmente por el británico Amit Rahav.

El origen: un libro autobiográfico

Hablada en yidis e inglés, esta producción de Netflix es una adaptación de Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots, una novela autobiográfica de Deborah Feldman. La autora detalla en el libro su propio proceso de ruptura con una comunidad judía ultraortodoxa jadísica en Williamsburg. Esta escritora estadounidense-alemana, residente en Berlín, ya era conocida entre los círculos intelectuales de la capital alemana, pero ha cobrado notoriedad internacional gracias al éxito de la serie. Además, Feldman ha declarado en varios medios de comunicación cuánto hay de cierto en el argumento de Unorthodox y aterra pensar en lo elevado de ese porcentaje.

Esty rapándose el pelo
Esty cumple la obligación de raparse y lucir pelucas en espacios públicos.

Efectivamente: cuando una mujer llega a la mayoría de edad, su principal cometido en la comunidad es casarse y tener hijos. Una vez casada, tiene la obligación de raparse el pelo y lucir una peluca en espacios públicos. Debe llevar ropa holgada, camisas de cuello alto y manga larga y faldas hasta los pies. El lado más crudo de esta historia es, quizás, el sexual. Cuando una mujer está menstruando no puede dormir con su marido, ni siquiera rozar su mano. “Durante dos semanas al mes, el hombre no te puede tocar, no te puede pasar un vaso. El vaso se deja en la mesa y tú lo recoges”, compartía Feldman.

Unorthodox es, en definitiva, una serie necesaria, con carisma y personalidad. Cruda, sincera y valiente, por su inteligente capacidad para narrar una realidad hasta ahora demasiado ignorada. Obligatoria, no hay más. Una muestra impecable del eterno combate entre la libertad individual y el sometimiento a las reglas.

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