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Vuelva usted mañana

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27 febrero, 2016 Comentarios (0) Visitas: 1068 Cine y Televisión, Sin categoría

Una historia de supervivencia

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Room cuenta la historia de cómo sobreviven una madre y su hijo de cinco años al encierro al que les tiene sometidos su secuestrador. Viven en un cobertizo del que no pueden salir, conviviendo con ratas o con la falta temporal de electricidad, hasta que consiguen escapar de esta pesadilla y redescubren un mundo nuevo, la libertad.

La película de Lenny Abrahamson (Garaje, Adam y Paul) es una de las grandes sensaciones del panorama cinematográfico de este año, y Brie Larson (Aquí y ahora, Scott Pilgrim contra el mundo), su protagonista, es la gran favorita para ganar el Oscar a mejor actriz por este papel. El largometraje se podría fragmentar en dos partes que, además, se dividirían justo en la mitad de la cinta. La primera correspondería con su estancia en el cobertizo y la segunda con el modo en que consiguen escapar y el trauma que supone volver a una vida normal tras siete años de secuestro.

El gran atractivo de esta película, y en donde recae todo el peso de la misma, no es Brie Larson, sino el hijo, encarnado por Jacob Temblay (Extraterrestrial, Before I wake). El actor de nueve años de edad interpreta un papel magistral, lleno de emotividad, que engancha al público constantemente y consigue, a través de su interpretación, trasmitir la angustia y la fuerza de su personaje. Es, sin lugar a dudas, lo mejor de esta película, y es de extrañar que no haya recibido ningún reconocimiento a su trabajo.

Por otro lado, se habla mucho de la interpretación de Brie Larson en esta película, pero la realidad es que se ve eclipsada en todo momento por Jacob Temblay. No es que haga un mal papel, seguramente gane el Oscar por esta interpretación, pero es cierto que en algunos momentos resulta sobreactuada, como si el personaje pudiese con ella, además la interpretación de Jacob recalca más los fallos de Larson.

En cuanto al resto de la película, no va mucho más allá. En algunas ocasiones es lenta y tediosa, no consiguiendo establecer un ritmo decente, que hace que el espectador mire su reloj para cuanto queda para el final. Otro gran problema es que, en ciertas escenas, el director cae en los tópicos más recurrentes del cine de sobremesa, lo que hace que esta cinta pierda muchísima calidad.

¿Qué salva a esta película? Pues en primer lugar, la ya mencionada maravillosa e insuperable interpretación de su actor, Jacob Temblay, y en segundo lugar, el guión y la manera de contar la historia. Por momentos la cinta llega al clímax mostrándonos de una manera brillante cómo un niño de cinco años vuelve a descubrir el mundo tras no haber salido de una habitación, o de cómo una joven madre, que ha intentado educar a su hijo de la mejor manera, se ve vencida justo cuando ya ha sido rescatada.

En general, la película es como una gran balanza, en la que los platos se compensan. La película merece muchísimo la pena por el papel de Temblay, y no tanto por el de Larson. También por la historia que nos cuenta y la calidad fotográfica pero no tanto por esos momentos de cine de sobremesa y sobretodo por ver como un hijo ayuda a su madre a superar el trauma de un secuestro.

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