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Concierto Solidario en #LaNochedeCadena100

1 marzo, 2015 Comentarios (0) Visitas: 2177 Música

Un año sin Paco de Lucía

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Se dijo que, después de echar un partido de fútbol con sus hijos en la playa mexicana donde vivía, hundió sus pies para siempre en la arena cuando «le falló el corazón». Paco de Lucía (Algeciras, 1947 – Playa del Carmen, 2014) había terminado Canción andaluza, un regreso a la copla española por el que desfilan artistas como Óscar de León, Estrella Morente o Parrita y que repasa temas míticos como María de la O, Ojos verdes o Señorita. Luego de pulirlo hasta el último detalle, se fue a descansar primero a La Habana y luego a su refugio de Cancún. Allí falleció el pasado 27 de febrero de 2014.

Se había criado entre las casas blancas de Algeciras, con una guitarra que agarró para decirle a su padre que se equivocaba en el ritmo. Empezó a aprender corrigiendo a un mayor. Ya en Estados Unidos, cuando su hermano le llamó para dar un concierto de guitarra, después del silencio de la última nota, el público se levantó y aplaudió, pero también silbó. Paco de Lucía escuchaba más los silbidos que los aplausos y miró entre bambalinas y le dijeron que enhorabuena, que allá silbar significa aprobar. También por Estados Unidos andaba Sabicas, el primer embajador del flamenco por el mundo, quien, al ver tocar a Paco, le miró con extrañeza y le soltó: «Imitas demasiado al Niño Ricardo. Yo quiero oírte a ti». Sencillas frases con grandes finales.

Aún con sorpresa, algún músico recordaba de Paco de Lucía que ni en su cara ni en sus manos había tensión cuando tocaba. Era un estado natural para él. Sí le temblaron y le dio un calambre, sin embargo, la primera vez que oyó cantar a Camarón. Mucha gente le preguntaba si el de la Isla era buena o mala persona. Paco de Lucía, entonces, con esa timidez de mirada a veces alicaída, dijo: «Cantando como canta, ¿cómo va a ser mala persona?».

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Uno de sus hijos, Curro Sánchez Varela, le ha retratado ya para siempre en el documental Paco de Lucía: la búsqueda, que se ha llevado el Goya a mejor documental. En él, aparece un Paco de Lucía en bata y zapatillas, desarreglado y caminando de la mano con su nieto, hablándole a la cámara llanamente, contándole, por ejemplo, lo que le jodía levantarse una mañana emocionado por escuchar lo que el día anterior le había encantado componer, y el alba se lo devolvía todo lleno de imperfecciones. Un vídeo humano, en definitiva, que el guitarrista nunca pudo ver porque antes de terminarse el rodaje «le falló el corazón«, como dijeron los medios con esa frase lírica que es una manera rápida de querer haber dicho que le sonó mal una nota, que se le rompieron las cuerdas de repente. «Yo nunca planifico. Improviso» fue una de sus frases lapidarias.

En homenaje a Paco de Lucía, y también a Machado, de quien se cumplieron el pasado 22 de febrero los 76 de su muerte en Coillure; y a Serrat por sus cincuenta años rodeado de arte, os dejamos esta versión que hizo el catalán de un poema del poeta sevillano: «Guitarra del mesón que hoy suenas jota».

 

Aquí toda la discografía de Paco de Lucía.

 

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