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29 diciembre, 2018 Comentarios (0) Visitas: 467 Arte

Tamara Joselovsky capta la realidad sin filtros del cuerpo femenino

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Fotografía de la menstruación femenina

Una de las fotografías más explícitas de la obra de Tamara Joselovsky.

Los fotógrafos eligen qué entra dentro de su prisma, de la luz de su cámara. Deciden lo que quieren captar y a través de una serie de imágenes transmiten una idea, o varias. Detrás de una fotografía, que puede parecer simple o de lo más compleja, se esconde alguien que, con una mirada vivaz, al detalle, trata de mostrar la belleza de aquello que ve.

Tamara Joselovsky Grinberg es una fotógrafa que, después de años dedicada a este arte, está más que familiarizada con la sensación de disparar a un objetivo para crear algo innovador.

Su obra se expone hasta el 6 de enero en el pabellón principal de la escuela EFTI en Madrid, donde ha cursado este 2018 el máster de fotografía y diseño de proyectos, junto con otros compañeros que comparten la exposición con ella. Entre ellos: Eider Moreno, Fernando Guerrero Delgado, Patty Romero o Cristina Rodríguez de Acuña.

La muestra exhibe su último trabajo como estudiantes.

En la imagen podemos ver estrías, celulitis...en un culo de mujer

Una de las fotografías.

“El cuerpo como tal no puede concebirse. Es gracias a su exploración, un escaneado en profundidad, cuando comienza a descubrirse, a conocerse”, es la primera parte de la explicación que ella misma hace sobre su proyecto. No ahonda en temas que puedan resultar controvertidos, sino en una innegable certeza; la necesidad de intimar con nosotros mismos y con nuestro cuerpo.

“Este proyecto plantea una aproximación del cuerpo femenino durante el periodo de juventud mediante una indagación de su naturaleza más cruda”. Celulitis, estrías, pelos, sangre menstrual, tetas, flujo, incluso un moco gigante, son los protagonistas de este particular rincón de la sala que, aunque lidere una esquina, capta la atención de la mayoría de visitantes.

Un moco gigante es la foto elegida para liderar el proyecto

La fotografía principal del proyecto de Tamara.

Acostumbrados a la búsqueda de una inexistente perfección, pervertimos nuestras caras, nuestros cuerpos… tratando de ocultar una realidad que, por el contrario, debemos aceptar. Uno de los problemas actuales, alimentado en parte por las redes sociales, es precisamente la incapacidad de aceptación de uno mismo y la comparación constante con los demás. Las redes son el reflejo de un egocentrismo que, sin embargo, en este conjunto de imágenes, queda reducido a la nada.

En la foto aparece el lunar de una de las fotografiadas

El lunar de una de las fotografiadas.

Mujeres que posan frente a una cámara, no para engrandecer sus virtudes físicas, ni con la pretensión de ser editadas o photoshopeadas, ni siquiera con esa presión impuesta de “tener siempre una buena cara”, sino con el fin de mostrar su verdad, su imagen, su cuerpo sin trampa ni cartón.

Sin maquillaje, con un conjunto de braga y sujetador en color carne, se presentan ante la fotógrafa, que retrata lo que su verdad ofrece. Uñas mal pintadas, granos, dientes oscuros, pelo, lunares que ocupan el vientre, espaldas torcidas… un cúmulo de lo que la sociedad denominaría defectos, que se convierten, sin quererlo, en pequeñas rarezas que empezar a amar. A querer. Aunque sea en silencio.

Mancha de flujo vaginal en unas bragas

La experiencia de ser mujer retratada por la fotógrafa.

Detalles que logran hacernos sentir orgullosas. Con pelo, con granos, con la honestidad de nuestras imperfecciones. Un fondo neutro color azul que nos transmite la certeza de que conocerse a uno mismo es conocer también la parte que menos nos entusiasma, y poder convivir con ella, utilizándola como escudo y nunca como lanza contra nosotros.

La exploración y el encuentro forman parte de una etapa de la vida que nunca termina. Nuestra realidad cambia al igual que lo hace nuestro cuerpo, nuestros rasgos… y está bien.

El proyecto de Tamara es un regalo y una puerta abierta a la reconciliación con esa “naturaleza cruda” de la que habla la artista. Una fotógrafa que cuela a través de su cámara la belleza de aquello que ve desde la perspectiva de alguien que también lo ha sufrido, lo sufre, y lo sufrirá.

 

 

 

 

 

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