MENU
Presentación del libro Dejarás la Tierra en la librería Rafael Alberti

Renato Cisneros y el misterio de la familia

19 noviembre, 2018 Comentarios (0) Visitas: 1162 Entrevistas, Letras

@SrtaBebi: “Yo solo quiero ver el mundo arder”

Share

 

Srta. Bebi posa con su libro 'Memorias de una salvaje'

@SrtaBebi posa con su libro, ‘Memorias de una salvaje’

¿Que quién es @SrtaBebi? Bebi es una “activista en redes“, como ella misma se define. Huye del término influencer porque no considera que lo sea, ella no hace colaboraciones, simplemente “suelto mi mierda y me voy, algo que haría aun no teniendo seguidores”. Twitter es su sede de operaciones, donde tiene más de medio millón de followers, pero también es activa en Instagram (430 mil) y Facebook (365 mil). Sin embargo, ha trascendido el formato digital y ya tiene tres libros publicados. El último, Memorias de una salvaje (Planeta, 2018), ha salido a la luz hace apenas una semana.

Y, ¿qué se sabe de ella? Pues, realmente, todo y nada a la vez. En sus dos primeros libros, Amor y asco (Mueve tu lengua, 2016) e Indomable, (Montena, 2017) abre su corazón y hace públicos todos sus pensamientos. Son poemas que la autora ha escrito a lo largo de su vida y recopilado en esos dos volúmenes. Sin embargo, no se sabe su nombre, su procedencia, su aspecto, etc. Lo poco que se sabe es que nació en 1992, se graduó Criminología, es rubia y su avatar es una Barbie comiendo un chupa-chups.

Estos eran los datos con los que yo partía cuando, un miércoles a las once y cuarto de la mañana, me encontraba esperando a Bebi a la entrada de un hotel en Madrid. Mis ojos buscaban inconscientemente una cabellera dorada entre la gente, imaginando cómo sería esa chica de la que tanto he leído. “Esta es Bebi“, me dijo la jefa de prensa y yo, sin querer, la empecé a analizar.

Era tal cual había imaginado, una mujer con melena rubia, uñas francesas, vestida entera de negro, bajita… Pero eso no era lo más importante, el aspecto al final quedaba a un lado, lo más interesante resultaba esa aura de confianza, fuerza y seguridad que desprendía. Al hablar con ella, sentí que aquello se parecía más una conversación entre dos amigas tomando algo, que a una entrevista.

Ella con su café doble y yo con mi botella de agua empezamos a charlar hasta comenzar con las preguntas más periodísticas, por llamarlo de alguna manera. “¿Anonimato casual o intencionado?”. Aunque ahora hay muchos perfiles anónimos, el suyo fue puramente “casual”. Empezó en Twitter con su nombre real haciendo “crítica costumbrista con toque ácido”, algo que resultó interesante para mucha gente, por lo que empezó a ganar seguidores. Al ver que su número de followers ascendía, y porque estaba “hasta el coño” del cliché de rubia tonta, decidió adoptar un alias. “La abreviatura de señorita viene porque era así como me llamaban las monjas de pequeña”; el “bebi” es como su hermana se refería a ella de niña.

Su anonimato realmente no le preocupa, todos en su pueblo natal saben quién es, incluso hay personas que la reconocen, lo único que le importa es que no trascienda en las redes. “Si se une un nombre con una foto puedo tener problemas, pero eso está atado con abogados y si ocurriera estaría bastante protegida”. Realmente afirma que no buscaba hacerse un personaje, aunque cree que otros perfiles sí utilizan el anonimato como campaña de marketing. “A veces me arrepiento por no tener un feedback con los lectores, de tú a tú”.

No se considera influencer porque casi nunca promociona marcas. Por ética y por moral se niega a colaborar sobre todo con empresas grandes o con textiles, “a no ser que sea una de alguna seguidora con una tiendecita pequeña”. Por ello, actualmente vive de los libros que publica. “Yo soy una chica que escribe y que luego escribió en la red, no soy una influencer que luego sacó un libro”.

Su última obra, Memorias de una salvaje, es una novela basada en hechos reales sobre las redes de trata de mujeres para fines de explotación sexual en España. “La base social es toda real, el thriller… lo dejo ahí”. La vida de estas mujeres puede resultar muy dura en ciertos momentos, pero al final es una realidad, por ello Bebi cree en la importancia de que sea leída. “Es una historia necesaria y que, sobre todo, tienen que leer las chicas jóvenes”.

A lo largo de toda su adolescencia y juventud se dedicó a escribir diarios poéticos, que luego se convirtieron en sus dos primeros libros. Sin embargo, al acabar con ellos sintió que lo que le apetecía realmente era escribir narrativa, convencida además porque es el género que mejor se le da. “Fue una decisión dura porque la historia me quemaba en las manos y lo que no son las manos, pero cuando me lancé me di cuenta de que era lo que más me gustaba hacer”. Memorias de una salvaje, además, tiene un toque de periodismo narrativo y de ensayo, ya que quería que fuese una “novela muy social”.


Ante la pregunta de futuros proyectos, Bebi se mostró bastante clara: “Soy escritora impulsiva, escribo cuando me mueve la rabia y la pasión. Cuando acabé la novela me dejó un poso emocional tan grande que me quedé en stand-by. Como ha sido mi proyecto más intenso y emocional me ha dejado un poco tocada. La verdad es que ni si quiera tengo pensados otros proyectos, después de esto necesito recuperarme“.

La labor de documentación no fue muy extensa, según la autora, ya que, al ser especialista en violencia de género y delincuencia organizada, la unión de ambas da lugar a la trata de mujeres para la explotación sexual. Ya había estado trabajando como investigadora en la universidad sobre este tema y tenía una base sobre la que trabajar con hechos reales.

Bebi afirma que no le importa el número de libros que se vendan: “Yo solo quiero ver el mundo arder”. A su juicio, con que una persona se lea el libro, cambie su mentalidad y piense que Kassandra, la protagonista, tenía razón, es suficiente. “Creo tanto en lo que he hecho, en el mensaje que quiero transmitir y tengo tantas ganas de que se pueda transmitir que me da igual lo que se compre el libro”.

En Twitter, Bebi es una firme defensora del feminismo y de la igualdad de derechos en todos los ámbitos de la vida social. Sin embargo, también es muy crítica con que la lucha se reduzca a días concretos y por redes sociales. “Esto es al final como una partida de ajedrez, si no mueves ficha y te quedas quejándote del tablero y de las reglas del juego no consigues nada, muévete”. Incluso, admite que el día 8 de marzo le pudo el ímpetu y criticó mucho el estatismo en las redes, algo que considera que quizá no debería haber hecho de esa manera. “Me molesta mucho que se banalice el discurso, que solo sea el 8 de marzo y el 25 de noviembre y el resto de días nos olvidemos”. Para ella lo importante es mantener la lucha, salir a la calle a protestar y prender fuego al sistema.


Además, el feminismo podría decirse que está de moda, “aquí se ha subido al carro todo el mundo“. Defiende que, al vivir en un sistema capitalista, en el que se intenta sacar beneficio de todo, se ha intentado capitalizar esta lucha. Sin embargo, como ejemplo, insta a las mujeres a no comprar camisetas feministas en Inditex ya que empoderarse con camisetas que provienen de mujeres explotadas en Bangladesh no es lo más apropiado, moralmente hablando. “No pasa nada si lo has comprado, no te vamos a echar a la hoguera, pero estamos aquí para decirte que no es lo más correcto”.

Por otro lado, Bebi se muestra esperanzada ya que cree que “nuestra generación tiene algo muy importante, por más que nos critiquen somos una generación comprometida, dispuesta a cambiar las cosas y a revisarnos a nosotros mismos. Creo que lo estamos haciendo genial“.

Terminada la entrevista, me dirigí hacia la Puerta del Sol para coger el metro. Por el camino, iba reflexionando sobre todo lo que habíamos hablado, lo que había leído en el libro y lo importante que es tomar un papel activo en nuestras luchas. Casualidad o no, depende de quien crea en el destino, me topé de frente con una manifestación en la que cientos de personas protestaban contra el machismo en las aulas. En una de las pancartas, incluso, podía leerse “deja de financiar el lobby proxeneta”, algo íntimamente relacionado con Memorias de una salvaje. No pude evitar sonreír y pensar que Bebi estaría orgullosa de aquello.

Share

Tags: , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

n