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2 noviembre, 2014 Comentarios (0) Visitas: 1158 Cine y Televisión, Noticias

‘Serena’, la pasión fría de Bier

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Foto promocional de la película 'Serena'

Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en ‘Serena’ (Imagen perteneciente a Comingsoon.net)

Es necesario destacar la sinopsis de la película Serena para entender de qué va y así otorgar razones por las que carece de alma y corazón. El film se desarrolla en el año 1929, en medio de la Gran Depresión, cuyos protagonistas son la pareja formada por George (Bradley Cooper) y Serena Pemberton (Jennifer Lawrence). Estos dos tortolitos, después de conocerse de solamente un día, deciden casarse y abandonar la ciudad de Boston para mudarse a Carolina del Norte. La historia cuenta cómo construyen su imperio maderero. Con la llegada de Serena, todo cambiará, ésta demostrará qué es capaz de realizar toda clase de tareas y de ser una igual a cualquier hombre. Hasta aquí todo parece muy idílico. Pero la cosa se complica cuando su ambición supera los límites y se empieza a mostrar cómo ambos personajes no tendrán ningún escrúpulo a la hora de destruir a todas las personas que se pongan por delante de sus objetivos en el negocio de la madera. Sin embargo, el carácter fuerte de la personalidad de Serena, mostrará su cara oculta cuando se entere de que no puede darle un hijo a su marido, entonces es cuando la tormenta estallará y su carácter se volverá peligroso y agresivo.

Habiendo descrito el argumento de este largometraje, el siguiente paso es desmenuzar el por qué Serena no ha tenido el resultado esperado en las salas de cine. Si unimos el reconocimiento que ha obtenido la directora Susanne Bier por su película En un mundo mejor (ganadora de un Óscar a la Mejor Película de habla no inglesa), la química entre los dos actores principales (Cooper y Lawrence) y un guión sólido, la producción tenía todas las papeletas para ser un éxito asegurado en taquilla, incluso pudiendo entrar dentro de los Óscars. Sin embargo, la trama se tambalea desde el principio, no llega a enganchar al espectador, sin hacerle partícipe de la historia. Serena carece de espíritu, creando una historia con una temática desalentadora, pesimista y sin esperanza.

Imagen promocional de la película Serena

Jennifer Lawrence en ‘Serena’ (Imagen perteneciente a Comingsoon.net)

Aunque la dirección no es mala, el guión sí es sólido y los actores buenos, el largometraje no acaba de lograr encajar todas las piezas de una manera armoniosa. Para empezar, tarda mucho en arrancar la trama, intentando presentarnos a los personajes de un modo prolongado, para poder profundizar en ellos, sin ningún éxito. Hacia la mitad de la película, se hace un amago de introducir conflictos y obstáculos para darle más emoción y tensión al argumento, pero para entonces ya es demasiado tarde porque la frialdad de los protagonistas nos ha envuelto y ya nada consigue emocionarnos. En sí, Serena no posee puntos de inflexión importantes donde se note la tensión, la emoción o la empatía hacia lo que están viviendo George y Serena.

El fallo más grave del largometraje ha sido el desapego y la falta de sentimiento de los personajes principales. Éstos son excesivamente egoístas y distantes, no hay manera de identificarse con ellos a ningún nivel. Se puede llegar a sentir lástima por el matrimonio Pemberton, pero no realmente empatizar ni relacionarse con sus sentimientos o su dolor. Se trata de una historia de amor improbable, en la que falta alma y corazón, en donde los dos personajes se convierten en antagonistas, pero nunca se llega a comprender del todo por qué, no consigue hacer al espectador partícipe de su historia. No se observa ninguna evolución ni crecimiento en los personajes, acaban igual que empiezan.

En conclusión, podría haber llegado a convertirse en una película triunfadora con un guion sólido, reflejando cómo se vivió la crisis del 29, a través de una historia de amor narrada en esos tiempos, contando con la experiencia y el reconocimiento de la directora Susanne Bier y un dúo protagonista con una química ya probada. Sin embargo, el resultado ha sido un filme insípido y sin pulso, en el que los protagonistas son tan fríos que no ofrecen empatía alguna hacia su persona. Lo único que puede salvar a Serena son las localizaciones, los paisajes en donde está filmada la película son preciosos, y el vestuario y la ambientación del filme están muy conseguidos. También destacan las interpretaciones de Bradley Cooper y Jennifer Lawrence, que, a pesar de ser sublimes, el largometraje no consigue encajar de manera armoniosa todas las piezas del puzzle.

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