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4 mayo, 2016 Comentarios (0) Visitas: 1460 Entrevistas, Música, Sin categoría

Ricardo Lezón: «No podemos vivir de la música pero tampoco podemos vivir sin ella»

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Con Rugen las flores (2015) McEnroe se consolidó como uno de los grupos de referencia del McEnroe Teatro Nuevo Apolopanorama indie nacional. Un año después del lanzamiento de este último trabajo, la banda de Getxo se encuentra en plena de gira de conciertos con el ojo puesto en un día muy especial: el próximo 5 de mayo, día en el que actuarán en el emblemático Teatro Nuevo Apolo de Madrid acompañados de unos invitados de lujo como Soledad Vélez, Ramón Rodríguez o David Cordero, entre otros.

Gran parte del éxito de McEnroe corre a cargo de Ricardo Lezón, capaz de escribir y poner voz a unas letras cargadas de sinceridad, desgarro y sentimiento propicias para domingos lluviosos. Un talento que también comparte con su otro proyecto musical, Viento Smith, y que plasma en papel en forma de poesía. A pocos días del concierto en el Teatro Nuevo Apolo, hemos tenido la oportunidad de charlar con él.

Cultura Joven: El próximo 5 de mayo tocan en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid. Por el lugar, los invitados y todo lo que están preparando, se prevé un concierto distinto, único.

Ricardo Lezón: La verdad es que es algo especial, hacer un repaso a todos los discos que hemos sacado y hacer un collage con las canciones de todas las épocas. Nosotros estamos con ilusión y muchas ganas de hacer algo bonito, y espero que sea eso lo que el público vea. Y, sobre todo, aprovechar la oportunidad de tocar en el Teatro Nuevo Apolo con todo lo que eso conlleva: la comodidad, el silencio, el buen sonido… De tal forma que el público salga contagiado de la ilusión que tenemos.

CJ: Uno de los invitados que subirá al escenario será Ramón Rodríguez (The New Raemon), con el que, además, está preparando un disco conjunto. ¿Dónde surgió su amistad?

RL: A Ramón lo conocí en un concierto en Elche, hace seis o siete años, y ahí hablamos de las coincidencias que teníamos. Más adelante, yo he seguido su trabajo y él ha seguido el nuestro. Tiempo después fue él quien me llamó para proponerme la idea de grabar un disco y me pareció estupendo. Los dos somos bastante impulsivos y echaos pa´lante, fue decirlo y hacerlo.

CJ: Ambos son muy buenos letristas, ¿se compenetran bien a la hora de trabajar?

RL: En realidad, él se ha ocupado de su parte y yo de la mía, y a partir de ahí aprovecharemos el tiempo de grabación que estemos juntos para meterlo todo en un bol y darle vueltas. Pero en principio el viene con sus canciones y yo con las mías, las de McEnroe. Las letras están respetadas.

CJ: A la hora de componer, Ramón Rodríguez afirmaba en su último concierto en Madrid  que para él escribir era como algo terapéutico. De hecho, mucho de vuestro público encuentra en las canciones de McEnroe una forma de desahogo y de sentirse comprendido. ¿Qué supone para usted escribir canciones?

RL: Desde que empezamos tuvimos muy claro que tocábamos para nosotros y que la letra era igual de importante que la música. Son canciones en las que hablamos de amor, de relaciones personales, relaciones humanas inspiradas en cosas que nos han pasado a nosotros mismos o que hemos visto en películas. Historias muy cercanas. ¿Terapéutico? Supongo que sacar todo esto fuera, de alguna manera, sí te ayuda. Pero es todo muy impulsivo. No planeo sobre lo que voy a escribir. Cojo la guitarra, sale una frase y a partir de ahí voy enlazando lo que me vaya saliendo. De antemano yo lo hago porque me gusta, después ya noto los efectos.

CJ: En sus letras hay mucha sinceridad y muchos sentimientos. ¿Mostrarse de esta forma puede llegar a cohibir?

RL: No, nunca he sentido ningún tipo de pudor. Una de las premisas del grupo es que si las canciones no nos hacen tilín, no las sacamos. Al igual que con la melodía, con el desarrollo musical y con los arreglos.

CJ: Aparte del amor, en sus canciones hay muchas referencias al mar.

RL: Entre las cosas que te inspiran y te marcan para escribir está el decorado, la naturaleza y lo que te rodea. Nosotros somos de Getxo, una ciudad costera y con muchas playas. El mar es algo que tira mucho. Yo ahora mismo vivo en Soria y es lo que más echo de menos.

CJ: Volviendo a McEnroe, ¿cómo están viviendo esta gira de conciertos?

RL: Aunque seamos muy impulsivos, las giras las llevamos bastante a nuestro ritmo. Son conciertos espaciados, con calma. Al vivir en ciudades diferentes, trabajamos con distintos formatos: hay lugares a los que podemos ir los cinco, pero en otras ocasiones vamos en trío o, incluso, yo solo de una forma más acústica.

CJ: Hace unas pocas semanas les confirmaron para el festival BBK Live de Bilbao, ¿dónde se sienten más cómodos: tocando en festival o en salas más íntimas?

RL: Yo creo que somos más de salas por el tipo de música que hacemos, pero he tenido experiencias positivas en ambos sitios. Precisamente, el BBK es un sitio que apetece mucho porque es donde vivimos. Bilbao, Getxo, Vizcaya, es de donde surgimos y el centro de todo. Nos ha hecho mucha ilusión que nos llamen para este festival.

CJ: Este mes, su último disco, Rugen las flores (2015), ha cumplido un año, ¿cuál es su valoración desde su lanzamiento?

RL: La valoración es toda buena. Cuando se empezó a gestar este último álbum habían pasado tres años ya desde nuestro anterior trabajo (Las orillas, 2012) y estábamos parados debido a las dificultades para juntarnos y, por tanto, para ensayar y componer. Un parón que podía haber sido para siempre. Pero Rugen las flores fue un impulso sorprendente por cómo se recibió, por ver a la gente en los conciertos, el hecho de poder ir a lugares donde no habíamos tocado antes. Nunca sabes cómo va a funcionar un nuevo disco, y con este todo el balance es bueno.

CJ: En un mundo tan complicado como la música, McEnroe lleva desde 2002 en activo y aumentando progresivamente el número de seguidores. De alguna manera, ¿esto afecta en el comportamiento del grupo?

RL: Bueno, en primer lugar, el tema de los 14 años tiene un poco de truco con McEnroe. No hemos tenido un funcionamiento de grupo al uso: no ensayamos todas las semanas, ni nos vemos de forma regular. Si contásemos solo los momentos que hemos estado juntos haríamos dos años como mucho. Al margen de ello, estos años los hemos vivido con bastante naturalidad porque desde el principio hacemos música para nosotros, lo que venga después nos parece estupendo y muy emocionante.
En cuanto al aumento de seguidores con los años, no nos ha afectado en ningún momento. No nos planteamos tener que cambiar nada porque ahora tengamos mayor audiencia. Somos un grupo pequeño todavía, con un grupo de seguidores que son muy fieles pero sin llegar al momento ese de agobiarte con las fans ni de pararnos por las calles.

CJ: ¿McEnroe puede vivir de la música?

RL: A mí siempre me ha gustado decir que no podemos vivir de la música pero tampoco podemos vivir sin ella. Nos llena una parte de nuestra vida que va más allá de lo económico.

CJ: En paralelo a McEnroe tiene otro proyecto musical, Viento Smith. ¿Qué diferencias hay entre los dos?

RL: McEnroe es mi grupo de toda la vida, el grupo madre. Y Viento Smith comenzó siendo una colaboración muy deseada con David Cordero, un músico al que admiro mucho, además de ser muy buen amigo. El proyecto nació de un momento muy jodido para los dos y nos ayudó mucho. Además, acabó siendo un espacio en el que todo está más abierto y me permite explorar cosas que en McEnroe no tendría hueco, como la música electrónica.

CJ: El año pasado también publicó un libro de poesía, Extraña forma de vivir (2015). ¿Hay diferencias entre escribir poesía y escribir canciones?

RL: Una de las diferencias más grandes se encuentra en lo que hablamos antes de cohibir. En la poesía sí que da un pudor especial porque te plantas ahí solo, no eres un conjunto como en el grupo. Nunca he tenido mucha seguridad sobre lo que escribo, pero gracias al empuje y apoyo de la ilustradora del libro, Estíbaliz Hernández de Miguel, sacamos adelante el proyecto con el objetivo de tener algo bonito nuestro que no se perdiera. El hecho de haberme decidido a hacerlo es importante para mí porque fue como un miedo que te quitas.

CJ: ¿Hay algún grupo que haya descubierto y que recomendaría?

RL: Pues la verdad es que llevo obsesionado un par de meses con un grupo australiano que se llama The Ocean Party. Igual es que tengo la crisis de los cuarenta, pero con esta banda he recuperado el nervio que uno tiene cuando descubre esos grupos de los que resulta difícil encontrar sus discos y, después de escarbar y buscar, que es lo que más mola, te sorprenden por su frescura y por su autenticidad.

CJ: Para terminar, ¿tiene algún proyecto en mente a largo plazo?

RL: Por mi parte, tengo atascado un libro de relatos que me gustaría sacar antes de que termine este año. Con el grupo, estamos trabajando para la banda sonora de una película que esperamos que salga adelante porque estamos muy emocionados con ello. Y, en definitiva, esperando la llegada del impulso. Cualquier día llegará y nos pondremos a hacer canciones otra vez.

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