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30 noviembre, 2015 Comentarios (0) Visitas: 1137 Música, Sin categoría

Niños Mutantes proclaman el fin del futuro

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Niños Mutantes en plena acción

Niños Mutantes

Después de un año y medio sobre los escenarios de salas y festivales, Niños Mutantes puso punto y final a la gira de presentación de El futuro (2014) en un potente y ascendente concierto el pasado día 26 de noviembre en la sala But de Madrid. Concierto que se incluye dentro del festival que la sala Ochoymedio organiza desde septiembre con motivo de su 15 aniversario.

Here comes your man de los Pixies iba recibiendo al público más puntual que poco a poco llenaba la sala. El grupo catalán Pigmy fue el encargado de telonear y empezar a calentar el ambiente. Durante media hora fueron capaces de impregnar el local con unos sonidos melódicos que se acercaban a una mezcla entre el folk y el pop. En ciertas ocasiones cualquiera era capaz de reconocer acordes propios de los Beatles más acústicos. Canciones como Pan y Música, Me enamoré de una Perra o, incluso una versión de los Carrots, Sunshine, no faltaron a la cita y consiguieron arrancar tímidos aplausos, lo máximo que puede esperar del público cualquier telonero.

Pigmy en el escenario

Pigmy sobre el escenario

Con su objetivo cumplido, el grupo abandonó el escenario y los Pixies volvían a sonar. Reconozco que la selección de canciones que sonó antes de la salida de Niños Mutantes al escenario me llamó mucho la atención. Era como la lista perfecta y más apropiada para la ocasión. No faltaron temas de grupos como Lori Meyers, Los Planetas, Maga, Arcade Fire o Love of Lesbian. Todo ello hizo volver a preguntarme sin respuesta, como siempre cada vez que voy a un concierto, quién se encarga de la elección de estas canciones, ¿el grupo o la sala?

Con las copas y las botellas de agua colocadas cerca de cada uno de los instrumentos, el grupo no tardaría en salir al escenario acompañado de un sonoro recibimiento por parte del público. La alineación al completo la conformaban Juan (voz y guitarra), Andrés (guitarra), Miguel (bajo) y Nani (batería).  Robot fue la canción elegida para empezar la esperada noche. Al terminar la canción, Juan se acercó al micro,«Buenas noches, bienvenidos al final del futuro». A este saludo casi apocalíptico, le acompañó unos sonidos que recordaban a tambores de guerra  y que se encargaron de presentar las dos siguientes canciones, Sto. Domingo y Hermana mía, siguiendo así con el orden marcado por el disco.

Niños Mutantes en plena acción

Niños Mutantes en plena acción

El cantante adviertió que tocarían el disco de El futuro entero. «Primero el futuro y luego Dios dirá». Con esa consigna, el grupo se lanzó con Barronal, canción con un inicio que recuerda al mítico Mediterráneo de Serrat, detalle que no se le escapó al cantante, tal y como demostró al entonar aquello de «le daré verde a los pinos y amarillo a las genista» justo antes de comenzar el tema.

Rompiendo con el orden del disco y saltándose Todo va a cambiar, más tarde entenderíamos por qué, comienza a sonar Boomerang. El público aún se mantenía algo frío y contenido hasta la llegada de Huesos, canción con la que el respetable comenzó a moverse y dar palmas al ritmo de la canción. Esta inercia siguió con Es lo que hay El circo. La intención de tocar el disco entero para la ocasión dio la oportunidad de escuchar La epidemia en directo, nunca antes interpretada sobre el escenario.

Nani a la batería

Nani a la batería

La última canción del álbum, Olvídate de ti, llegó de forma distinta a la versión de estudio. Con un toque muy similar a las canciones de las películas de vaqueros, el tema que sonó en directo bien podía acompañar la huida a caballo de cualquiera de los (anti) héroes de las películas de Sergio Leone.

«¡Adios futuro!». De esta forma el grupo daba por finalizada la primera parte del concierto, caracterizada por los altibajos anímicos del público, algo propio de la osadía, o valentía, de tocar un disco entero en orden y en directo.

Tras un parón de apenas dos minutos, el grupo granadino volvía a los escenarios. «Ya hemos hecho la fiesta del futuro, ahora vamos hacer la fiesta del presente ¿Quién sabe lo que pasará mañana?». En esta segunda parte del concierto la consigna estaba clara: terminar la fiesta a golpe de temazos.

La puerta, canción dedicada «con mucho cariño a los cerdos de vuestros jefes», fue la encargada de abrir esta nueva etapa del concierto. Náufragos Noches de Insomnio la acompañaron sin dar respiro a un público que ahora se caracterizaba por los brazos en alto y los pies en el aire. A diferencia de la primera parte, pocas voces se quedaban en silencio. La magia de los grandes éxitos, supongo.

El público bajo el efecto mutante

El público bajo el efecto mutante

La lista de canciones iba aumentando. Caerán los bancos, dedicada a la familia Puyol, Empezar de cero o una con «más tiempo que el roda pies de la Alhambra» como es Veneno-Polen –incluida en aquel disco de 1998, Mano, parque, paseo-, se iban empalmando una con otra hasta crear un ambiente frenético y festivo al alcance de pocos grupos. La selección de canciones estaba funcionando de maravilla.

Entre tanta euforia musical, hubo un momento de respiro para anunciar que el grupo después del concierto se tomaría un descanso bien merecido. La reacción esperable de desilusión por parte del público se

Miguel, Juan y Nani

Miguel, Juan y Nani

convirtió inmediatamente en gestos de sorpresa y alegría cuando empezó a sonar la querida No puedo más contigo. Su letra cargada de veneno y su insinuante silbido provocaron el movimiento lento y atractivo de más de un cuerpo en la sala. Y por si esto fuera poco, para asegurarse de que ninguna garganta se quedara intacta en la sala, el grupo echó toda la carne en el asador con Errante Te favorece tanto estar callada. Canciones que provocaron más de un grito en la sala desde sus primeros acordes y dieron al concierto el carácter de épico.

Ahora sí que sí, el respiro era obligatorio para evitar el característico flato de conciertos movidos como este y descansar cada una de las extremidades. «Buenas noches, nos vamos pa graná«. El fin del fin de gira cada vez estaba más cerca. Hundir la flota fue la canción que dio paso a unos falsos bises. «Vamos a ser unos modernos y no vamos a hacer la tontería del bis de toda la vida». Con esta frase de rebeldía casera, el grupo tocaba aquella canción que quedó pendiente en la primera parte del concierto, Todo va a cambiar. «No quiero que cantéis con nosotros, si no que la sintáis con nosotros. Se trata de pedir que lo que nos venga a partir de ahora sea mejor», a lo que una chica que se encontraba a mi lado respondió por lo bajo: «a ver si es verdad». La esperanzadora canción dio paso a La voz, tema que puso punto final a una noche que fue de menos a más en la que Niños Mutantes demostraron que las segundas partes sí son buenas e hicieron todo lo que estaba en su mano para conseguir que el fin, es este caso del futuro, nos pillara tal y como diría Chavela Vargas, bailando.

Niños Mutantes se despide entre aplausos

 

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