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22 mayo, 2017 Comentarios (0) Visitas: 1950 Entrevistas, Escena

Miguel del Arco: “Es una suerte enorme compartir generación con tanta gente talentosa”

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Autor, director, guionista y actor en busca de un teatro que sea “un espacio de encuentro ciudadano, de diálogo y reflexión.” Miguel del Arco (Madrid, 1965) es director del Teatro Pavón Kamikaze y fundador, junto a Aitor Tejada, de Kamikaze Producciones.

Entre sus versiones y textos teatrales más celebrados se encuentran Hamlet, Misántropo o La función por hacerque le valió siete premios MAX. Además atesora otros cinco MAX con la cooproducción de Veraneantes, un Premio de la Cultura de la Comunidad de Madrid y un Valle-Inclán de Teatro por De ratones y hombres. 

Se ha atrevido también con lo audiovisual: dirigió tres cortos (MorirDormirSoñar, Palos de ciego amor y La envidia del ejército nipón) con los que ganó varios premios en distintos festivales cinematográficos,  y la película Las furiasestrenada el pasado año.

Actualmente y hasta el 11 de junio se podrá ver en el Teatro María Guerrero (Centro Dramático Nacional) su nueva obra, Refugio, protagonizada por Israel Elejalde y Raúl Prieto.

El director Miguel del Arco. Foto de R.Ribas.

El director Miguel del Arco. Foto de R.Ribas

Cultura Joven: Refugio parece ser el resultado de un cúmulo de ideas: la corrupción, los refugiados, Teorema, la comunicación y la ausencia de ella, la forma en que utilizamos las palabras o nos refugiamos en ellas… Es todo un reflejo de la realidad. ¿Qué idea principal busca transmitir/ reflejar? ¿Ha tenido oportunidad de hablar con los espectadores? ¿Sabe con qué sensación salen?

Miguel del Arco: Todo parte de una frase que Alceste le espeta a su amigo Filinto al final de Misántropo: “El anhelo del corazón siempre inventa mil ficciones que lo arropen”. Si pienso luego existo y el pensamiento es palabra no somos más que una construcción verbal. Esa es la idea que reúne todo lo que sucede en Refugio. Una familia en un país supuestamente civilizado con un discurso interiorizado acerca de su moderna y democrática identidad enfrentado a otra realidad, la de un refugiado, en la que todo lo que tenía sentido se ha esfumado y palabras como familia, país, futuro, esposa, hijo o vida ya no significa lo mismo. Las dos son tan reales o irreales como sus protagonistas estén dispuestos a enunciar. Tanto Suso como Farid piensan que su mundo se está desvaneciendo. Ambos lo creen firmemente y se comportan como si esa fuera la única realidad.

He hablado con algunos espectadores, con familia y amigos. La función no deja indiferente y eso para empezar siempre está bien. Creo que es una función que provoca el diálogo y eso también me gusta.

C.J.: Refugio ya lleva un tiempo en cartel, pero hablemos un poco de los inicios. Ha contado, por ejemplo, que un punto de partida importante fue la película Teorema de Pasolini, en la cual un extraño entra en una familia alterando el comportamiento de la misma. ¿Ha tenido alguna otra inspiración o influencia además de la propia actualidad?

M.d.A.: Teorema solo fue un punto de partida que finalmente, creo, no se ha quedado más que en la similitud de la llegada del extraño a una familia burguesa. Después no he tenido ninguna otra influencia directa. La actualidad era suficientemente poderosa.

 

C.J.: Hablar de la actualidad, del día a día, en el teatro no parece fácil. ¿Qué ha sido más difícil a la hora de escribir la obra? ¿Es más o menos complicado montar un texto propio que uno de repertorio (teniendo en cuenta las actualizaciones que realiza en estos últimos)?

M.d.A.: Siempre es más complicado escribir un texto propio. Cuando escribo sobre los clásicos la guía está establecida y la puesta en escena suele pesar a la hora de la escritura. En Refugio me dejé ir como autor. Hice enmudecer conscientemente a mi yo director para dejar que el autor se atreviera a ir donde quisiera.

C.J.: ¿En qué medida han influido los ensayos y el trabajo con los actores en la dramaturgia o la puesta en escena? Siempre han dicho de usted que es un “director de actores” y sus actores han comentado que “no le gusta el trabajo de mesa, que prefiere encontrar el conflicto en el escenario”

M.d.A.: No me gusta el trabajo de mesa… en la mesa. Me gusta hacer el análisis profundo del texto, que es la finalidad del trabajo de mesa, con el actor en pie, enfrentándose al espacio, a su cuerpo y a su voz. La mesa termina por convertirse en parapeto de protección. Cuanto antes nos enfrentemos a los pudores antes podremos empezar a encarnar el texto. Yo siempre estoy dispuesto a reescribir. La puesta en escena no deja de ser una reescritura permanente.

C.J.: La escenografía de Paco Azorín es espectacular y, como comentó Macarena Sanz en una entrevista, el espacio está integrado en la acción y la dramaturgia: es un todo. Pero, ¿ha sido difícil trabajar con un escenario móvil? ¿Cómo fue el proceso de creación de la escenografía con Azorín?

M.d.A.: Ha sido muy placentero porque tuvimos el cubo desde la segunda semana de ensayos. Esto nos permitió dominar el objeto y exprimir todas sus posibilidades. Es la primera vez que trabajo con Paco Azorín y ha sido un auténtico placer que espero poder repetir.

C.J.: Ampliando el tema, ahora en Kamikaze está Arte, un texto de Yasmina Reza. Ella manifestó su deseo de que estuviese en El Pavón. Debe ser un orgullo encontrar el reconocimiento en los compañeros de profesión, además de en el público.

M.d.A.: Es estupendo sin lugar a dudas.

C.J.: Arte es un texto muy representado, ¿hay alguna novedad en su puesta en escena, tal y como hemos podido ver en otras obras en El Pavón (Misántropo, Hamlet…)?

M.d.A.: No en cuanto al texto. La versión es la misma que se realizó en su día con apenas algunas correcciones. La novedad está en la nueva puesta en escena. Arte es una comedia con una construcción perfecta. Ese tipo de comedia envenenada que me fascina.

C.J.: ¿Qué es lo más difícil en la gestión de un teatro? ¿Veremos más obras kamikazes en El Pavón la próxima temporada?

M.d.A.: Bueno, supongo que lo más difícil es encontrar los fondos para seguir abiertos y poder seguir afrontando nuevas producciones. Curiosamente también está siendo parte de la diversión. Se termina por desarrollar talentos que uno pensaba que no tenía. Afortunadamente tengo a mi lado a Aitor Tejada, Jordi Buxó e Israel Elejalde que, aparte de ser mis socios, son mis amigos. Y claro que habrá más obras Kamikazes como no podía ser de otra manera en un teatro Kamikaze.

C.J.: ¿Qué opina de la situación actual del teatro madrileño? Que se sigan abriendo salas, sobre todo alternativas u off, pero en una situación precaria (actores que no están dados de alta en la seguridad social, cierre de salas, malos sueldos, etc.) Muchos profesionales apuntan a la necesidad de que la administración mueva ficha y saque adelante cuestiones como que se permitan crear cooperativas para coordinar las salas pequeñas, la bajada del IVA…

M.d.A.: Que las administraciones muevan ficha siempre es necesario. Van tarde por definición. Pero también es necesario que los profesionales podamos exigir esa acción a las diferentes administraciones desde el compromiso. Compromiso con la excelencia, por supuesto, que será lo que en última instancia nos haga sumar al público a esa demanda, pues serán los espectadores los que nos refrendan (y los políticos siempre quieren estar a bien con el público) y desde el compromiso con nuestros compañeros y nuestra profesión para que, en el ámbito de nuestra parcela de acción, alentemos la dignificación profesional.

C.J.: Hablando de algo un poco más personal: ¿Qué montaje le ha sorprendido en esta temporada? ¿Algún libro, película o disco?

M.d.A.: Blackbird en teatro y el libro de James Rhodes, Instrumental. Ambos con un terrible tema en común: el abuso a menores.

C.J.: ¿Qué actor/actriz le gustaría dirigir? ¿Tiene algún director/a, o dramaturgo/a de referencia?

M.d.A.: Hay tantos actores y actrices con los que espero trabajar o seguir trabajando que sería injusto citar alguno concreto. Aunque debo decir que cada día disfruto más trabajando junto a Israel Elejalde. Y también soy muy ecléctico en mi gusto por los directores. Es una suerte enorme compartir generación con tanta gente talentosa.

C.J.: Después de Las Furias, ¿se plantea volver al cine?

M.d.A.: Sin duda. Estoy escribiendo.

C.J.: ¿Nos puede adelantar próximos proyectos?

M.d.A.: Pues no. Tendréis que esperar a que hagamos la presentación de temporada del Pavón Teatro Kamikaze. ¡Estoy entusiasmado!

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