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22 enero, 2019 Comentarios (0) Visitas: 161 Música

Lendakaris Muertos se despiden de los escenarios

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El pasado fin de semana, el grupo Lendakaris Muertos se despidió de sus fans en Madrid y Barcelona, las últimas oportunidades de ver al oso panda en directo. Tras una intensa gira non-stop de tres años actuando en ocho países distintos, la banda anunció que era el momento de tomarse un descanso indefinido. Esta inesperada noticia hizo que los seguidores respondiesen agotando todas las entradas para estas fechas. Tal era la expectación que, a las pocas horas de registrarse este sold out, el grupo añadía una nueva actuación en Madrid, de manera improvisada, para que nadie se quedase sin disfrutar de los Lendakaris Muertos.

Y es que, los propios Lendakaris, calificaron este nuevo evento como “el concierto para los vagos que no se dieron prisa en comprar las entradas”. Aun así, sirvió para que personas como yo, a las que casi les da un infarto cuando vieron agotadas las entradas de la Sala Moon de Madrid, tuvieran otra oportunidad de disfrutar del ‘lendakarismo’ por última vez. Por ello, en esta ocasión, los rezagados se dieron más prisa para conseguir las entradas del día 17 en el Gruta 77, agotando el aforo de nuevo al poco tiempo.

El jueves 17, por todo esto, era una fecha señalada en rojo en el calendario. A las diez de la noche, alrededor de la parada de metro de Oporto, ya se podían ver diversos grupos de personas con las camisetas de oso panda y cervezas en sus manos animándose para lo que después vendría. A medida que te ibas acercando a la calle correspondiente, estos grupos empezaban a ser más numerosos y, justo delante del bar, unas cuarenta personas esperaban para entrar.

La sala no era muy grande, lo cual hacía cuestionarte si realmente toda esa gente que habías visto por la calle podría entrar ahí y, si entraban, cómo una persona de metro cincuenta de alto (como yo) iba a poder ver algo del escenario y sobrevivir. Aunque al principio sí que podías tener algo de espacio vital para poder respirar, una vez sonó el himno de la URSS que Lendakaris Muertos utilizan habitualmente para iniciar sus conciertos, este espacio se redujo a la mitad, haciendo que el sudor que chorreaba por la espalda del chico de dos metros que te impedía ver el escenario estuviera demasiado cerca de tu cara.

En pocos momentos, la sala se llenó de personas y de jolgorio. La gente estaba tan animada que, desde la primera canción, ya empezaron con los empujones, los bailes y los wall of death (muro de la muerte), en los que el público se separa en dos para, al comenzar la parte más potente del tema, empezar a correr unos contra otros entre empujones. Entre bromas, chascarrillos, comentarios sobre la actualidad política del país, la droga, la cerveza y el fútbol se fue sucediendo el concierto. Lendakaris Muertos ofrecieron un repertorio bastante variado con las canciones más conocidas de toda su carrera y las de su último disco Podrán cortar la droga, pero no la primavera.

Tocaron canciones como Marido y mujerta, Nunca más volverás a aplaudir en un avión, Veteranos de la kale borroka, Drogopropulsado, Héroes de la clase obrera, Odio los partidos… Entre muchos otros. No pudieron obviar el tema Besos gaztetxeros y subieron a varios chicos del público para besarse antes del inicio de la canción, como es habitual.

Algo distinto que hicieron, con respecto a otros conciertos, fue el inicio de la canción Gora España. Por lo general, todo el público junto con Aitor, el cantante, gritan ‘gol’ a todo pulmón antes de iniciar la música. Sin embargo, para esta ocasión el cabeza de los Lendakaris propuso cambiar la palabra ‘gol’ por ‘vox’, en alusión al partido político. Esto resultó bastante cómico, porque se podía ver a decenas de personas que, en inicio, se presuponen de ideología contraria a VOX, gritar con todas sus fuerzas el nombre de ese partido.

A medida que el concierto avanzaba, que la gente se iba animando y el alcohol iba haciendo efecto, se veía cómo los ‘pogos’ eran cada vez más intensos, algunos espontáneos se subían al escenario en busca de un micrófono para hacer coros y después se lanzaban desde el escenario sobre el público. Incluso, los músicos bajaron del escenario y se dieron un paseo por todo el bar, acabando de tocar una canción desde el baño de mujeres.

Tras un breve parón, y los gritos del público en busca de algún tema más, Lendakaris volvieron al escenario para finalizar con Ni sí, ni no, ni todo lo contrario, Modo Dios, ETA deja alguna discoteca y Oso panda, himno del grupo con el que se terminó de desatar la locura.

Quince años después de su nacimiento, Lendakaris Muertos dicen hasta luego y, aunque no es la primera vez que deciden tomarse un descanso, se desconoce si esta vez será la definitiva. Aun así, sus canciones seguirán sonando y en los bares se seguirá coreando el típico Ojeras faroleras.

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