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12 diciembre, 2019 Comentarios (0) Visitas: 515 Escena

José Andrés López: «La cultura en España está muy atrasada y represiva»

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Jose Andrés López en 'La patética historia de Niño Piña en cinco actos'
Jose Andrés López en ‘La patética historia de Niño Piña en cinco actos’

Habíamos quedado a las 10:00 cerca de Plaza de España, en el centro de Madrid. Apenas llegué cuando el joven malagueño dramaturgo, director, y actor de teatro José Andrés López me escribió avisando de que venía con un poco de retraso. Llegó cuatro, quizás cinco minutos más tarde, pero se disculpó efusivamente, y me agradeció sinceramente haber quedado con él. La primera impresión que tuve de él no fue de un personaje ‘soberbio‘, ni nada parecido.

José Andrés López quiere hacerlo todo. Cuando entregó su trabajo final en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), una obra de teatro que se titula Oymyakon en la que, efectivamente, hace todo (es decir, escribe, dirige y actúa), sus profesores le llamaron justo esa palabra: “soberbio”.

Soberbio por pensar que podría ser capaz de hacer todo. Soberbio por creer tener la capacidad no solo de escribir, no solo de dirigir, no solo de actuar, sino de hacer las tres cosas y hacerlas bien. Pero Oymyakon logró ganar el 2º Premio de Jóvenes Creadores, Ayuda a la publicación de textos de la Fundación SGAE y ha participado en varios festivales de España.

Sus profesores le dieron un 4.2 por Oymyakon, y esta nota se ha convertido en un éxito para José Andrés López. Ha titulado 4.2 otra obra en que escribe, dirige y en la que actúa, y que ha tenido éxito dentro y fuera de España: participó en el Gothenburg Fringe Festival en Suecia hace dos años.

Oymyakon
Oymyakon

Huelga decir que su experiencia en la RESAD dejó a José Andrés López con un mal sabor de boca. Además, no le ayudaba el hecho de no ser un buen estudiante. De pequeño quería estudiar Medicina, pero las notas que sacaba en el colegio y el instituto fueron demasiado bajas. Luego pensó estudiar Bellas Artes, pero esa carrera también tenía nota de corte. El teatro, en cambio, no dependía de nota. En su momento, sus notas bajas fueron una fuente de frustración, pero ahora siente que solo le “llevaron a lo inevitable: el teatro”.

«Todo el equipo ayuda a formar las obras»

Desde que salió de la RESAD, el joven autor, director y actor teatral no ha vuelto a estudiar. Pero lo que le ha faltado como estudiante lo ha dado como creador. Su compañía, que formó con otros compañeros de la RESAD, se llama Viviseccionados y ha producido seis obras, las cuales ha creado siempre pensando en sus compañeros.

Precisamente ellos son, para José Andrés López, “imprescindibles”, y siente que las personas más importantes de su vida están aquí en Madrid, citando a miembros de la compañía como Carlos Gorbe y Virginia Rota. Las obras que él ha escrito para Viviseccionados son autobiográficas, pero a la vez no lo son. Por cierto, incluyen experiencias y anécdotas de su propia vida, pero también contienen historias de otros componentes del proyecto, porque “todo el equipo ayuda a formar las obras”

Por ejemplo, una compañera de Viviseccionados, Paloma García-Consuegra, lleva tres años actuando en 4.2, pero había comentado este año que sentía que había cambiado mucho a la hora de actuar durante este tiempo, y aunque siempre recita el mismo guion, el significado de las palabras va cambiando. 

La compañía Viviseccionados
La compañía Viviseccionados

Dado el aspecto autobiográfico de sus obras, José Andrés López se mete en ellas a un nivel muy visceral y personal, lo cual le sirve como una forma de terapia. Para él, el teatro es “placentero, adictivo…te liberas”. Su presencia íntima en sus obras se amplifica dado el hecho de que él está involucrado en cada paso del proceso. Cuando le pregunté si consideraría enfocarse en solo una cosa, respondió lo siguiente: “Podría, pero no estaría contento del todo. Podría dejar de actuar, pero me gusta estar en el escenario«.

José Andrés López es una persona que hace lo que le gusta hacer y lo hace bien. Sin embargo, no hay mucha gente que hace lo mismo que él. Dado el éxito de su compañía y sus obras, parecería que no tuviera dudas sobre su trabajo. Pero no siempre ha sido así. “Al principio tenía dudas, y me preguntaba si uno realmente puede hacerlo todo, sobre todo porque no tenía muchas referencias”.

Actualmente, sus dudas no están relacionadas consigo mismo, sino con la administración del teatro en España y, a gran escala, la cultura. Opina que “la cultura en España está muy atrasada y represiva”. Habló de su experiencia en festivales internacionales, en Suecia y Bélgica, donde sintió que sus obras fueron recibidas mejor que en España, a pesar de la barrera de actuar frente a un público que no entendía el idioma original de la obra.

Pero no se plantea salir de España. ¿Esa gente imprescindible que mencionamos antes? No piensa dejarla. Entonces, si no tiene planes de huir de su país, ¿qué espera José Andrés López para el futuro? “Mi esperanza son los números”. Los números, obviamente, se refieren a euros. Pero no por motivos egoístas. “No quiero sonar hippie, pero no necesitamos tantas cosas… Solo quiero pagar la casa, la comida, y, en algún momento, poder viajar un poco”.

Para este polifacético autor, el dinero no es un reto para mejorar su posición económica. Al contrario, más dinero significaría más oportunidades para mejorar sus obras. Tampoco vacila en su búsqueda de una experiencia cada vez más intensa en el escenario. Me dio un ejemplo de su obra 4.2: en una escena sale sangre negra de la boca de su compañera, Paloma. En el pasado, a él esa escena le impresionaba, pero ya ha dejado de ser intenso. Ahora aspira a que “le salga sangre negra de los ojos a diez mujeres, por ejemplo”. 

«Estoy en un año bueno»

A ver si en los próximos meses los números aumentan. El pronostico es bueno, porque como él mismo dice , está “en un año bueno”. Hace poco estuvo en Valencia con una obra en la que ha colaborado como dramaturgo que se llama 5 Lobitos, un proyecto basado en la sentencia de La Manada. 

En Madrid, acaba de estrenar Alexandra (llévame pronto) el 11 y 12 de diciembre en la Sala Teatro Cuarto Pared, una obra escrita por José Andrés López que reflexiona sobre “las distintas edades y sobre el sexo como forma de relacionarlos”. La obra es parte de la quinta edición del Festival Essencia.

En enero, presentará una obra de su compañía, La patética historia de Niño Piña en cinco actosque se describe como “una búsqueda para encontrar si hay luz en aquello que consideramos horrible, extraño y deforme y, sobre todo, revelar la oscuridad que esconden los seres luminosos y bellos, los buenos”. 

A finales de mayo baja a Málaga, su ciudad natal, para presentar Palabras de la carne, otra obra que ha escrito, y que “indaga sobre las matanzas, las fiestas y el momento en el que se unen dos conceptos muy opuestos”. Sus obras le están llevando por todo el país, y sigue escribiendo, dirigiendo y actuando. Sigue haciendo lo que le gusta hacer.

Terminamos nuestra conversación preguntándonos sobre las personas infelices que están atrapadas en vidas infelices con trabajos infelices. José Andrés López me comentó que el trabajo es “la relación más larga de [la] vida”. Para su edad (no tiene ni 30 años), es sabio, no soberbio. No tiene orgullo, pero está orgulloso de no haber abandonado su carrera. De seguir así con ella, tendrá una relación muy, muy feliz.  

Próximas funciones

-del 8 de enero al 30 de enero 2020 (miércoles y jueves): La patética historia de Niño Piña en cinco actos, Nave 73, Madrid

-del 26 de mayo al 7 de junio 2020 (martes a domingo): Las palabras de la carne, Teatro Echegaray, Málaga

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