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23 enero, 2016 Comentarios (0) Visitas: 1958 Música

La historia del triplete de Izal en el Price

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Izal | Jennifer GómezEsta es la historia del grupo madrileño Izal y la proeza de agotar las entradas tres días seguidos en el Teatro Circo Price de Madrid. El primer concierto fue el jueves 21 de enero, empezaban la noche con la misma ilusión de quien toca por primera vez, a pesar de llevar mucha carretera recorrida. El neón gigante de Copacabana (2015) estaba a punto, brillaba y solo faltaban ellos: Mikel Izal, Alejandro Jordá, Emanuel Pérez, Alberto Pérez e Iván Mella. Aparecieron para dar la bienvenida a su oasis particular con la canción que da nombre al disco y, después, resolvieron los Asuntos delicados con el público que le esperaba.

Los asistentes disfrutaron de pie de la hora y tres cuartos de actuación, porque conciertos así, aunque sean en un teatro, no permiten estar sentado. La fuerza del grupo la transmitieron desde los primeros compases. Mikel daba las gracias repetidas veces y aseguraba que estaba siendo «el mejor concierto de su vida«. Se trataba de la presentación del disco Copacabana en Madrid tras su salida a la venta en septiembre de 2015, motivo por el que el grupo ha hecho triplete en la capital. Aun así no se olvidaron de temas emblemáticos de su música como La mujer de verde, Magia y efectos especiales, Agujeros de gusano, Hambre o Pánico práctico, entre otros.

Izal | Jennifer GómezHacia la mitad del concierto hubo una breve pausa durante la que montaron una escenografía más íntima, con mesitas y lamparas tenues para interpretar el tema Sueños lentos, aviones veloces acompañados de un integrante del equipo técnico al vibráfono. «Un día, de repente, nos contó que tocaba este instrumento y pensábamos que estaba de coña y ahora lo hemos querido traer aquí para que disfrute con nosotros», comentaba Mikel tras la canción.

Tras esto, Palos de ciego fue lo próximo en sonar. Este momento más recogido e introspectivo fue su manera de reivindicar que «las salas pequeñas son muy necesarias, sin salas pequeñas no hay grandes, hay que fomentar la asistencia a esas salitas».

De su último trabajo tocaron gran parte de las canciones, pero el público estalló por completo con Aire y hueso y Tambores de guerra. Tras los bises, saltaron de nuevo al escenario a ritmo de Qué bien. Y para despedirse, esta vez de verdad, de los allí presentes entonaron El baile, cuya letra comienza con «llega el fin de los finales…». Así fue, el escenario se oscureció y la función de esa noche terminó, pero lo que no acaba es la guerra que darán por todo el país con su música.

Y esta es la historia de La mujer de verde, que no regalaba sus superpoderes pero sí rescataba con su traje de heroína. Y se cansó. Se cansó de huir de los Asuntos delicados que le acechaban, de pedir perdón, favores, arrepentirse y olvidarse incluso de ella misma. Fue víctima del Pánico práctico y solo le quedó la marca que había dejado el paso del tiempo, así que se fue, dejando una carta de Despedida. En ella decía que no podía continuar dando Palos de ciego e intentar salvar a los suyos de la gente Tóxica, que será más divertido si vuelve a empezar de cero. Anunció que se mudaba de vida y Hacia el norte para organizar una Pequeña gran revolución, tenía que viajar durante 28 horas pero eso no le importaba porque nos esperaba a todos en Copacabana con mucha, mucha Magia y efectos especiales. ¡Qué bien!

Izal | Jennifer Gómez

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