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5 junio, 2019 Comentarios (0) Visitas: 595 Entrevistas

Entrevista con Camila Gallardo: El vendaval chileno llega a España

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Entró como si nada y como si todo. Como si un vendaval hubiese despistado a Madrid y ella se hubiese colado en su brisa, arrasando después con sus escenarios y su vida. Triste hasta que sus pies aterrizaron. Hasta que su voz se desmigó en llanto en la sala Galileo Galilei, que la vio romperse y armarse de valor, de nuevo. Cami, Camila, lunita, lunera. De pelo hasta el ombligo, y carne morena.

Cami

La cantante Camila Gallardo visita España

Para los que no la conozcan, Camila Gallardo (Viña del Mar, 2 de noviembre de 1996) es una de las artistas más reconocidas a nivel nacional en Chile, su país de origen. Hace dos años participó en el concurso “La voz” (en Chile) teniendo como coach personal a Luis Fonsi y quedando segunda en la clasificación. Una visibilidad que le dio altavoz y alas para llegar adonde quiera. Para cruzar el charco una y otra vez.

Por suerte, por oportunidades que brinda la vida y diferentes casualidades, tuve la ocasión de hablar con ella días antes de su concierto en la capital española. Antes de que el resto del mundo se pierda definitivamente en su folclor latinoamericano. Un estilo auténtico que está consiguiendo llevar a lugares muy dispares entre sí, que se rinden ante la pleitesía de su angustia cantada y sus movimientos acompasados y limpios.

 “La música siempre fue mi plan A, mi plan B, mi plan C…no recuerdo ningún momento de decir; voy a abandonar esto”, comienza. Denota seguridad, arrojo, entrega. Está de promoción, ¿y qué? Se expresa como en una conversación entre amigas y piensa antes de hablar, depositando en cada palabra su experiencia y también su verdad. Sin trampas. Sin cartones. Sin dar la misma respuesta que al resto y con la vida brotándole de la mirada.

Asegura que estos dos años después de salir de “La voz” han sido “intensos, locos”. “De aquí a dos años podré detenerme y describirlo, porque lo estoy viviendo ahora, estoy dentro del huracán”. Un huracán que la ha llevado a llenar dos veces el Movistar Arena, el estadio más grande de Chile, siendo la artista chilena más joven (22 años) en conseguir esta cifra. Y va a por el tercero.

La gira, que da nombre también a su disco, Rosa está siendo todo un éxito. Así como el álbum, donde se incluye una canción con Antonio José, “No es real”, que ha sonado en todas las emisoras de nuestro país. Querida Rosa es la canción que resume más o menos el contenido del disco”, alega la cantante. Y hablamos entonces de los temas, de su estilo, difícil de encasillar, y del proceso de composición. Porque, además, Cami también compone sus propias canciones, basadas en sus pensamientos, emociones, sobresaltos…

“Es complicado enfrentarse a componer un tema. Hay tres temas de los que me cuesta mucho hablar en las canciones”, pero no se atreve a compartirlos. “Ven claramente va para una persona. Hoy en día vivimos en una sociedad donde el que menos romántico se ve es el más cool y yo creo todo lo contrario, creo mucho en amar intenso, soy muy enamoradiza, me entrego al 100%”, y ninguno de los allí presentes lo dudamos. Ni el cámara ni yo, ni el resto de su equipo que la escucha atónito, prendado.

“Con estas canciones y el segundo disco, que está a punto de salir, estamos creando un nuevo concepto, el neo folclor”, “Es muy importante para mí llevar el folclor latinoamericano a un lugar cómodo y lindo y respetar mis raíces”. Y sí. Lo hace. Cami ama su tierra, a los cantautores de Latinoamérica y a esas canciones que dicen tanto. Como las suyas. En un momento del concierto en Madrid, días después de esta entrevista, hizo alusión a este estilo de música, tan diferente al que escuchamos en discotecas y bares, tan íntimo y de un sentimiento espectacular que pone la piel de gallina a todo aquel que lo presencia. Porque es una música de ver y sentir. De amar.

También tuvimos tiempo para hablar de salud mental y feminismo. Dos asuntos recurrentes de los que Cami desea ser portavoz, aprovechando la situación privilegiada en la que se encuentra. Cuenta su orgullo y también su pena. El esfuerzo que ha supuesto para ella hacer comprender que una mujer puede liderar, sin problemas, un equipo, y no por eso el resto de hombres que la contemplan tienen por qué sentir rechazo hacia ella. Cuenta sobre su caída en picado y su necesidad vital; “Sin la música no estaría en el lugar mental en el que estoy”.

Por eso, asegura que le da gracias a la vida por tres cosas: Por amar intenso, por tener cerca personas que la quieren de verdad y por la música. Siempre, gracias a la música.

Y así, como si nada y como si todo, se fue. Como el vendaval que una vez despistó a Madrid y lo desnudó, por un momento, de prejuicios y de penas. Y le cantó lento, con una garra que solo se explica con madrugadas sin dormir, silencios, dudas, y una eterna despedida para echar de menos y volver, como nosotros esperamos que vuelva. Cami, Camila, lunita, lunera. De pelo hasta el ombligo, y carne morena…

 

 

 

 

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