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23 febrero, 2015 Comentarios (0) Visitas: 1778 Música

El synth-pop elegante de Monarchy

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Con media cara pintada de blanco aparecía Ra Black en el escenario del teatro Barceló, mientras que su compañero Andrew Armstrong hacía lo propio con el color negro. Con los primeros golpes de batería Monarchy demostrarían que mas allá de esos juegos efectistas habían venido a Madrid ofrecer un espectáculo donde la música sería la protagonista.

El concierto de los británicos se enmarcaba dentro de la gira de presentación de su segundo álbum, Abnocto, del que ya habían adelantado varios temas en formato single, como Disintegration, junto a Dita von Teese y Living Without Youincluida en varias listas de lo mejor del año 2014-, así como un par de canciones de su último EP, Almost human.

Era este, por tanto, un evento donde tanto los más acérrimos fans del dúo -más de una camiseta con la palabra Monarchy se veía entre el público- como los recién llegados a su música disfrutarían con un repertorio plagado de los éxitos que han puesto a bailar a las discotecas de medio mundo.

Así, durante algo más de una hora, las guitarras y los sintetizadores de la pareja sobrevolaron frenéticamente los ritmos de un baterista oculto tras un pasamontañas, conjugando de manera excelente ritmo y melodía, consiguiendo que el público pasara del grito al baile sin apenas darse cuenta. Hubo espacio, sin embargo, para una balada, Almost human, en la que la voz de Ra Black, con la única ayuda del vocoder, empleaba el falsete de forma magistral y recordaba por momentos al mejor James Blake.

La sorpresa de la noche vino de mano de las versiones elegidas por Monarchy. En primer lugar, Video games, de Lana del Rey, canción muy propensa al remix que adquiría un tono más festivo en manos de los ingleses. La segunda versión, empleada para finalizar el concierto, sería Lithium, de Nirvana, donde los sintetizadores de Andrew Armstrong desplazaban por completo a las guitarras grunge del original mientras que Ra Black, lejos de desgarrarse la voz como Kurt Cobain, se mantenía en un segundo plano para dejar al público que, totalmente entregado ya a la causa, coreara el estribillo mientras no paraba de bailar.

Synth-pop en estado puro.

 

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