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Andrea Aritmendi (@dicandrea): “No me suelo cortar por miedo...

Ránking canciones navideñas

Ránking de canciones navideñas

19 diciembre, 2019 Comentarios (0) Visitas: 561 Entrevistas, Música

Eddie Coopermen: «Los conciertos de Space Surimi son salvajes»

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Edu Coopermen

Eddie Coopermen, Mc del grupo Space Surimi

Hay artistas que afrontan los directos como una obligación, como un trabajo de apenas una hora que genera liberación una vez que la música deja de sonar y la tarima queda desierta. No es así para Space Surimi, grupo de rap jerezano formado por Eddie Coopermen (Eduardo) y Carlboro (Carlos), que lleva varios años conformando uno de los sonidos más frescos e inusuales dentro de la música urbana en España. Hace unas semanas dieron buena muestra de su particular estilo en la sala Boite de Madrid, ante unas 300 personas. “Tuvimos que cambiar la sala unos días antes, estábamos vendiendo muchas entradas y queríamos que entrase todo el mundo”, afirma Eddie, vocalista del grupo, mientras pasea su característico pelo “a lo afro” por Manuel Becerra camino del bar más cercano. El punto de destino resulta ser una taberna castiza de la zona o, como él prefiere decir, un sitio “pureta”. En cierto modo, lo que ellos hacen dentro del rap tiene mucho de esto: combinan el sonido del funky y el hip-hop de los 80 y principios de los 90, con elementos del Miami Bass y de sonidos muy actuales encuadrados dentro del Trap. Este cóctel resulta ser un sonido casi del espacio que sitúa al oyente en otra dimensión.

Space Surimi es un dúo con numerosas particularidades dignas de mencionar, pero es el contenido de sus letras, cargadas de un humor gamberro, lo que más puede sorprender al público. Historias surrealistas que solo entran en la cabeza de Eddie Coopermen, continuas referencias a la comida local – son grandes defensores de las papas aliñás y los chicharrones de Cádiz- y, sobre todo, ese afán por mencionar a personajes de la farándula en España, con canciones donde se nombra a Juan y Medio, Isabel Pantoja o Lina Morgan, entre otros. “Es que, si te fijas, los raperos americanos utilizan referencias de famosos de allí. Pues yo prefiero hablar de Jesús Quintero, Coto Matamoros, Jesús Gil… que son gente que al fin y al cabo está en nuestro entorno. Me parece más real hablar de ellos que de Donald Trump o Martin Luther King, porque es algo que tanto el público como nosotros vemos más familiar.”, concluye Eduardo. “Yo los temas no los hago para hacer reír, es mi forma de ser. Eso sí, me alegra que la gente se divierta con mis canciones”.

En la mesa más alejada del bar y con un buen tercio de Mahou en mano, seguimos charlando sobre sus directos: “Los conciertos de Space Surimi son salvajes. No llevamos nunca nada preparado. Cuando me subo ahí, no sé ni qué voy a decir, tampoco nos hacemos un tracklist… es todo improvisado”, confiesa Eduardo entre risas. El humor negro y surrealista que se aprecia en sus canciones también forma parte de su día a día. De hecho, entre las transiciones de los distintos temas que componen el directo se dedica a hacer breves monólogos, también de forma improvisada: “se me ocurren en el momento, o son temas y noticias que he visto ese mismo día yendo para el concierto”.


Cultura Joven. ¿Cómo empezó Space Surimi a hacer música?

Eddie Coopermen. El Carli (Carlboro) y yo somos amigos desde la adolescencia. Él rapeaba por aquel entonces, se hacía llamar el “niño ensaladilla” (ríe). Nos conocimos en una feria de Jerez y a partir de ahí empezamos a juntarnos con otros chavales que también rapeaban. Con el tiempo, él empezó a comprar “cacharritos” (refiriéndose a las mesas de mezclas) porque quería hacer techno, pero como le gustaba mi rap empezamos a hacer cosas juntos. A mí los productores me pasaban las típicas instrumentales de hip-hop, pero yo no quería eso, yo rapeaba más rápido y me gustaba hacer cosas sobre ritmos de disco, de funky… y ahí nos fuimos entendiendo musicalmente.

Siempre he tenido muy claro que iba a seguir ese estilo de música porque yo veía que no existía en español y muchos años después sigo manteniéndome con él.

C.J. ¿Cuáles son sus referentes de la música disco, funky y hip-hop de aquellos años?

E.C. Los Beastie Boys- uno de los grandes precursores del hip-hop americano- son mi grupo favorito, de hecho, tenemos una canción en la que nos llamamos los Beastie Chichos. También Big Daddy Kane y más grupos de los 90 p´abajo. También me ha gustado mucho el metal desde siempre…que, por cierto, no me voy a morir sin hacer un disco de rap metal, a ver si el Carli se anima.

C.J. Entre el trap y el rap español de hoy en día se encuentra su grupo, un poco en tierra de nadie. ¿Les cuesta identificarse con la música urbana de este país? ¿Se sienten demasiado diferentes?

E.C. Estamos en medio de ambos géneros, exactamente. Pero yo creo que lo que hacemos es rap, que suena más al de los orígenes del movimiento, el más prehistórico, pero usando aparatos nuevos, jerga nueva… También tenemos canciones más trap y cositas de punk, así que no creo que nos sintamos demasiado diferentes. En España también hay buenos grupos dentro del trap y del rap “de toda la vida”.


Desde finales de los 90 y principios del nuevo siglo, la música urbana en España no ha tenido prácticamente difusión por parte de los medios de comunicación convencionales. Ha sido la eclosión de YouTube y demás redes sociales lo que ha provocado un boom en este género, con el público joven como principal aliado. Todo este movimiento ha logrado multiplicar el número de grupos de Hip-Hop y figuras como C. Tangana, Maikel Delacalle o Yung Beef son hoy artistas de renombre internacional. Tal y como corrobora Eddie: “las redes sociales son mucho más importantes que los medios convencionales, por lo menos en nuestro género. Hoy en día, te haces famoso antes por un vídeo de YouTube. Ahí se va a fijar una compañía en ti, te van a llamar para los festivales…”. Sin duda, las redes  son un apoyo fundamental en la música de Space Surimi.

C.J. Con su grupo ocurre algo muy sorprendente, y es que mucha gente acaba conociendo su música por su fama en Twitter (@COOPERMENDI) y sus tuits cargados de humor. ¿Cree que las redes tienen alguna parte negativa para Space Surimi?

E.C. Las redes sociales las empezamos a manejar bastante tarde. Y a partir de ahí, me dedico a decir tonterías por Twitter porque me encanta, además de utilizarlo para expresar mi forma de ver las cosas. También quiero dar un contenido surrealista en las redes y parece que gracias a todo eso he tenido éxito y mis tuits gustan a la gente.

Para nosotros, todo lo que sacamos de las redes es positivo, sobre todo la oportunidad de que la gente haya podido conocer nuestra música a través de ellas. Igual viendo mi éxito me tengo que poner a sacar libros…

C.J. En la escena del hip-hop parece que si no estás viviendo en Madrid o Barcelona se pierden muchas oportunidades para tener éxito. ¿Les afecta esto? ¿Se iría de Jerez con un buen proyecto detrás?

E.C. Tela. Seguramente si nos hubiéramos venido a vivir aquí igual teníamos alguna oportunidad más. Pero también creo que la música que hace uno se basa en su entorno y su estilo de vida. Igual yo aquí en Madrid no hubiese hecho lo mismo, ya que aquí hay una sobrecarga muy grande de artistas. Pero, por otro lado, está demostrado que si tú gustas a la gente- como es nuestro caso- y eres constante al final puedes llegar a buen punto. Hoy en día los artistas vienen a Madrid a juntarse con un famosete o salir en vídeos con ellos para que los vea la gente, me parece muy antinatural. Yo a los chavales que empiezan en esto les digo que primero creen su propio estilo y que la gente se adapte a ellos. No tienen que ser ellos los que se deban adaptar a la gente o a un ambiente. Respecto a la segunda pregunta, si hubiese algo serio sí me iría, pero con un buen proyecto. Es difícil que salgamos de Jerez: se vive muy bien, la cerveza es baratita, las tapas…

C.J. ¿Cómo trabaja con Carlboro? ¿Interviene en sus instrumentales? ¿Él le ayuda con las letras?

E.C. Un par de años atrás alquilamos un local, que funciona también como estudio. Allí es donde trabajamos los dos y él a mi me aconseja en las letras de vez en cuando. Yo sus instrumentales las veo del carajo, así que no intervengo mucho en eso. También tengo que decir que algunas de nuestras mejores canciones están hechas en una tarde… (ríe)

C.J. Hoy en día hay numerosos grupos de trap que no se toman muy en serio los conciertos. Se limitan a reproducir las canciones y a ellos casi ni se les oye… ¿Qué le parece esto?

E.C. No me parece bien para nada. Yo creo que lo que hacen ellos es como una fiesta, la gente va por verlos a ellos, más que nada. Hoy los chavales siguen a este o a aquel por el postureo: por sus pintas, sus tatuajes… Y entonces los artistas se pueden permitir poner las canciones y hacer playback. A mí me parece una falta de respeto al público.

Por eso, con el tiempo puede que nosotros sigamos dando bolos y con unos seguidores fieles, mientras que muchos que ahora están arriba les va a durar la fama tres años y después van a desaparecer. Y todo esto haciendo una música “regulera”. Es que los niños crecen (se refiere al público que suelen tener estos artistas).

C.J. ¿Qué esperan de su música en un futuro?

E.C. Yo creo que nuestra música va a más. No vamos a ser iconos como C. Tangana, porque nuestra música es más especial y más difícil de asimilar. Pero sí creo que vamos a tener cada vez más público. Yo ya no puedo vivir sin hacer música.


La grabación acaba, pero la entrevista continúa con una agradable conversación. Eddie me sigue hablando de la escena del rap actual, de su relación con otros artistas y de sus proyectos. “¿Tienes prisa tío? Nos tomamos otra si quieres.” Le encanta el cine y las películas de serie B. Y dibujar. De hecho, en un futuro no descarta proyectar su creatividad hacia otros ámbitos más allá del rap. De momento, ya cocina junto con Carlboro un nuevo disco de Space Surimi, que saldrá a la luz en poco tiempo.

Eduardo mantiene la misma sencillez del chico que, con catorce años, comenzó a trabajar en la carnicería de sus padres. Ahora, tanto él como su amigo Carlboro viven de la música. Y con total libertad- no tienen contrato con ninguna discográfica-, porque como él dice: “como mejor se aprende en la música es en solitario, sin ayuda de nadie”.

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