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3 diciembre, 2013 Comentarios desactivados en Darío de Regoyos: paisajista por excelencia Visitas: 1694 Arte

Darío de Regoyos: paisajista por excelencia

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Darío de Regoyos, a quien el Museo de Bellas Artes de Bilbao dedica una retrospectiva con más de 140 piezas, fue hijo de un destacado arquitecto e ingeniero. Su talento innato se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde, gracias a la influencia de Carlos de Haes, descubrió que el paisaje era lo que a él más le interesaba.

La espátula, y no el pincel fue su instrumento. De ella se sirvió para captar impresiones, casi instantáneas, de la naturaleza y los efectos de luz a la manera de los pintores impresionistas con quienes compartió amistad, Pisarro y Seurat, y marchantes. Su forma de pintar evolucionó hacia el impresionismo y el puntillismo.

Así, pintó salidas y puestas de sol, días nublados y hasta vendavales. Algunos de sus cuadros los engendró a pie firme frente a las fuerzas de la naturaleza desbocada para captar sus manifestaciones mientras se producían. Es por eso que sus obras de pequeño formato son numerosas.

En cuanto a la temática, no solo destacó como paisajista, sino que también cultivó una pintura social y costumbrista enfocada a plasmar la España negra, que él entendía como la España austera, tradicional, trabajadora, religiosa y sufrida que se podía ver en los pueblos donde la mujer tenía un papel importante como soporte de la tradición espiritual y familiar.

Dentro de esta categoría encontramos obras como Noche de Difuntos que representa una procesión de mujeres camino de un cementerio o Las hijas de María en el que sus personajes son, de nuevo, mujeres que esperan a la salida de una iglesia; van vestidas de un negro riguroso y portan vistosos escapularios.

Regoyos combatió la consabida imagen de España como país de pandereta y superficial pero no evitó criticarla con cierto dramatismo. En el cuadro Víctimas de la fiesta, presenta caballos muertos tras una corrida de toros, lo que podría considerarse como una denuncia antitaurina.

Otros cuadros pertenecientes a la temática de La España Negra serían «Viernes santo en Castilla»o «La confesión».

Su pintura no logró un gran reconocimiento en vida del pintor. Los precios de sus obras, aún siendo comercializadas por alguno de los marchantes que representaban a pintores impresionistas franceses, fueron siempre bajos por lo que él y su familia vivieron con estrecheces. Después de su muerte su talento y la calidad de sus obras conquistó el aprecio de la alta burguesía española, sobre todo de Bilbao. Este aprecio continúa hoy. En plena crisis, una buena pieza de Regoyos alcanza en subasta una cotización próxima a los 60.000 euros.

La exposición puede verse hasta el 26 de Enero del año que viene en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

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