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5 mayo, 2017 Comentarios (0) Visitas: 643 Cine y Televisión, Música

Cuarenta años disfrutando de la música de Hans Zimmer

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Crear una banda sonora es complicado. Cada película necesita un tipo de acompañamiento distinto tanto por el tono de las piezas como por el protagonismo de esta. Hay largometrajes, por tanto, en el que la música está presente como un personaje más y otros en los que tan solo debe resaltar en determinadas escenas. Lograr, entonces, el equilibrio perfecto y hacer que esas bandas sonoras no solo sean identificables, sino que pasen a la historia es algo muy complejo.

Todos tenemos en la cabeza el tema principal de Piratas del Caribe o el de El Rey León, por ejemplo, o disfrutamos con la música de Gladiator, El último Samurai o Interestellar. El artífice de todas esas y otras muchas más es Hans Zimmer (Alemania, [1957]), considerado actualmente como uno de los mejores compositores de Hollywood. Además, fue el primero que integró los arreglos orquestales tradicionales con la música electrónica.

Este año se cumplen cuarenta desde que comenzó su carrera. Cuarenta años en los que nos ha regalado bandas sonoras de diferentes estilos. Cuarenta años de canciones capaces de emocionar. Cuarenta años de melodías inolvidables.

Desde Cultura Joven queremos dar un pequeño repaso a su trabajo y destacar algunas de las mejores bandas sonoras de este compositor alemán que ha triunfado, este 2017 en Coachella, el festival de música anual que se celebra en Indio, California.

El Rey León (1994)

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Una de las bandas sonoras de Zimmer que sobrevivirá al paso de los años gracias a las melodías tan emotivas Cicle of Life (El ciclo de la vida) o This Land (Esta Tierra) y a las triunfales Hakunna Matata o Under the Stars (Bajo las estrellas).

Para su realización, Hans Zimmer contó con la ayuda del letrista Tim Rice y del cantante Elton John, quienes escribieron las ya mencionadas Cicle of Life (El ciclo de la vida) y Hakunna Matata, además de Be prepared (Preparaos), I Just Can’t Wait to Be King (Yo quiero ser Rey León) y You Fell the Love Tonight?, esta última fue interpretada, en los créditos finales, por el propio Elton John.

Zimmer fue el encargado de la musicalización. Aunque el compositor ya había destacado poniendo música a películas como Rain Man (1988), Lluvia negra (1989) y Paseando a Miss Daisy (1989), este fue su primer largometraje de animación.

A través de los coros africanos, el uso del viento madera y metal, la inclusión de cuerda frotada y al protagonismo de la percusión, Zimmer logró crear una gran variedad de temas que han pasado a la historia. Los arreglos corales y el uso de instrumentos emblemáticos de África ayudaron a que las melodías dejaran de sonar occidentales para convertirse en temas propios del continente en el que se desarrollaba la trama.

No podemos dejar sin mencionar To Die For (Morir por), por la urgencia que se genera a través de la música y los coros africanos, tempo que luego se relaja para presentar la parte más dramática de la pieza.

Zimmer se llevó, gracias a esta película, el Óscar a la mejor banda sonora, el único que ha conseguido hasta la fecha a pesar de haber estado nominado en numerosas ocasiones. La cinta logró, también, logró el Óscar a la mejor canción con Can You Feel the Love Tonight? (Es la noche del amor).

 

 

 

El Príncipe de Egipto (1998)

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Cuatro años después volvió a repetir experiencia en el mundo de la animación con El Príncipe de Egipto (1998). Para esta banda sonora utilizó una poderosa orquestación que aderezó con melodías propias de Egipto y la utilización de coros en los momentos clave de las piezas.

De esta cinta destacan, sobre todo, temas como Deliver us (Libéranos) que juega con las intensidades a través de una majestuosa orquesta y unos coros de proporciones épicas para crear una melodía impresionante que no pasa desapercibida.

La energía que transmiten Following TzipporahThrough Heavens Eyes y Cry engrandece la historia hasta tal punto de introducirte en ella tan solo con la composición.

Un trabajo sublime que, aunque no ganó el Óscar a la mejor banda sonora al que estaba nominado, sí consiguió obtener el de mejor canción con When You Belive, interpretado por Whitney Houston y Mariah Carey.

 

 

 

Gladiator (2000)

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A partir del año 2000, Zimmer empieza a desarrollar bandas sonoras innovadoras que se alejan de sus primeros trabajos como es el caso de Gladiador (2000), película que ha pasado a la historia por la ambientación creada, el tempo narrativo y, por supuesto, su poderosa banda sonora.

En esta ocasión, la orquesta se abre paso a base percusión con canciones que, además de acompañar a los personajes, se utilizan para describir el carácter de los lugares. The migh of Rome simboliza el esplendor de Roma, mientas que To Zuchabbabar representa a Marruecos.

Los sonidos electrónicos cobran protagonismo y se entremezclan hábilmente con la gran variedad de estilos que utilizó el alemán para crear la musicalización de esta cinta.

La canción más destacada de toda la composición es The Battle por la variedad de sonidos y de tempos que primero te hacen disfrutar por su sosiego y luego te ponen alerta por la urgencia que imprimen los instrumentos.

La artista Lisa Gerrard fue la encargada de interpretar el tema Now We Are Free que ha pasado a la historia por la intensidad de la canción y la belleza de su letra y su ritmo.

 

 

 

Pearl Harbor (2001)

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Esta cinta es parada obligatoria en la larga carrera del compositor por la belleza de sus piezas. En esta banda sonora, Zimmer combina a la perfección las escenas románticas con el aire dramático-épico de la historia.

Temas como There You’ll BeBothers o And Then I Kissed Him apelan al lado más sensible del espectador, mientras que Bombers OverheadAttack, Air Battle o War le dan el toque heroico que necesitaba la banda sonora.

El juego de piano con las cuerdas frotadas de Tennesse han hecho que este tema sea recordado por la intensidad que cobra en la película.

 

 

 

Piratas del Caribe (2003, 2006, 2007, 2011)

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Klaus Badelt trabajó con su mentor Hans Zimmer para crear la mítica banda sonora de Piratas del Caribe. Aunque este último no aparece en los créditos de la película, ambos compositores fueron esenciales.

La maldición de la Perla Negra (2003) es un hito en el ámbito de la musicalización cinematográfica por su brillante composición. La mayoría de sus temas son únicos, haciendo que sean identificables.

La banda sonora combina música celta con orquesta, coros masculinos, toques electrónicos y piezas de órgano que ayudan a magnificar la saga. La percusión, uno de los recursos estrella de Zimmer, aumenta la intensidad de las piezas, haciendo vibrar de emoción a los espectadores.

Personajes como Jack Sparrow o Davy Jones tienen temas propios que se convierten en leitmotiv, por eso la música de Piratas del Caribe es tan reconocible.

He’s a Pirate comparte algunos acordes con Battle de Gladiator. Sin embargo, mientras que en la última priman los instrumentos de cuerda frotada y viento metal, la primera hace uso de una percusión brutal que eleva el tono de la pieza. Battle es emocionalmente intensa gracias a unas partes épicas cortas que combinan con la sutileza de las demás. He’s a Pirate es intensa y grandiosa durante toda su duración.

Zimmer recogió el testigo y continúo en los demás films de la franquicia en los que, de nuevo, despliega una grandiosa orquestación para enfatizar el ritmo y la acción de las películas.

 

 

 

Aunque El Cofre del Hombre Muerto (2006) sigue la misma línea estética de la música de La Maldición de la Perla Negra, le añade pequeños matices que la diferencian. En esta entrega, el tema principal de la saga, por ejemplo, tiene ligeras modificaciones, como el aumento de la percusión, que se adapta a los acontecimientos de la nueva historia.

De entre todas las canciones de este filme, destaca Davy Jones por la sutileza de la caja de música a la que luego le acompañan cuerdas frotadas que terminan dando paso al órgano que empasta con el resto de instrumentos, otorgando a la pieza furia en la parte central y tristeza al principio y al final.

 

 

 

En el fin del mundo (2007) se aleja bastante de lo compuesto hasta el momento por el tono oscuro que adquiere la musicalización. Zimmer incluye, en algunas piezas, el uso de instrumentos orientales que logran crear una ambientación acorde con la trama.

De toda la composición, que se mueve entre el frenesí y la melancolía, sobresale Hoist the Colours por ser una de las pocas canciones de la franquicia que se acerca al sonido que se asocia a los piratas. Don’t Think Now Is The Best Time destaca también por su carácter épico-dramático.

 

 

 

En Mareas Misteriosas (2011) retoma la línea melódica, pero lo hace con un toque distinto gracias a la colaboración de los guitarristas Rodrigo y Gabriela, lo que la distingue de las anteriores películas. Los sonidos que le arrancan al instrumento no solo le dan un toque propio a los temas, sino que te acercan a la música española sobre todo en canciones como Angelica o The Pirate That Should Not Be.

El compositor alemán le ha pasado el relevo a Geoff Zanelli, colaborador habitual de Zimmer, para Piratas del Caribe: La venganza de Salazar.

 

 

 

El último Samurai (2003)

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Quizás El último Samurai (2003) no tenga temas tan destacables y reconocibles como los de Piratas del Caribe, pero el trabajo que hizo Zimmer en esta cinta es encomiable ya que hace alarde de una gran riqueza temática en la que desfilan temas majestuosos, emotivos y de gran belleza como Taken, Safe passage, Idyll´s end o Red Warrior.

Zimmer combina instrumentos étnicos y sonidos sintetizados con una orquesta. Gracias a esto logra crear una banda sonora muy bien empastada cuyos temas se suceden con naturalidad. El compositor explora y exprime las raíces musicales de Japón gracias al uso de tambores y coros que dan energía a las partes más épicas para estremecer y que deja los temas más íntimos para los momentos más emotivos de la película.

La brillante parte inicial Spectres in the Fog con la música arracada de la percusión de los tambores taiko y de la cuerda del koto contrasta con los sombríos sonidos a los que da paso. Estos instrumentos son recurrentes a lo largo de toda la musicalización ya que va en consonancia con el espíritu samurai de la cinta.

También merece la pena, también, To Know My Enemy por la voz femenina en segundo plano que suena como un lamento y que sirve como elemento evocador hasta que entran los tambores que arrancan, junto con otros instrumentos, una melodía de marcado carácter marcial.

 

 

 

El Rey Arturo (2004)

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Para el Rey Arturo (2004), Zimmer intentó hacer una banda sonora parecida a la de Gladiator ya que ambas producciones recrean el Imperio Romano.

La belleza y el carácter evocador de Tell Me Now [What you see] contrasta con la potencia de Do You Think I’m Saxon, un tema en el que el viento metal, la percusión, las cuerdas frotadas y el coro exploran su poderío y miden sus fuerzas.

 

 

 

Batman (2005, 2008, 2012)

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La trilogía cinematográfica de El caballero oscuro está compuesta por Batman Begins (2005), El caballero oscuro (2008) y El caballero oscuro: la leyenda renace (2012).

La banda sonora de esta franquicia fue fruto de la colaboración entre el alemán y el compositor James Newton Howard, aunque este último no repitió la experiencia en la tercera entrega. La composición supuso un antes y un después en la carrera de Zimmer ya que no buscaba identificar al protagonista con una orquestación épica, sino que ahondaba en sus miedos.

En Batman Begins (2005), Christopher Nolan les pidió que trabajaran solo con el guion para que dieran rienda suelta a su creatividad. El resultado fue tan asombroso que repitieron en la segunda entrega.

Los temas dibujan un contexto violento y oscuro en el que la parte dramática sobresale por encima de la de acción como es el caso de Macrotus, una de las piezas más bellas y emotivas, mientras que Molossus es pura adrenalina. Su intensidad radica en una orquesta de tintes lóbregos que no busca lucirse, sino generar tensión dramática.

La parte más enérgica de Myotis y Antrozous recuerda bastante a alguno de los temas de Piratas del Caribe por el protagonismo que cobra el viento metal. Sin embargo, las canciones de Batman Begins están llenas de matices sombríos.

 

 

 

La banda sonora de El caballero oscuro (2008) supera con creces a su antecesora ya que las melodías logran profundizar en la psicología de Batman y el Joker con asombrosa facilidad. El silencio, los ecos y los sonidos eléctricos perturban los temas.

Los ruidos metálicos unidos a una brutal percusión se convierten en una perturbadora presentación del Joker, mientras que las partes oscuras con aires épicos describen al protagonista. Un conjunto orquestal magnífico que indaga en las emociones y cuestiona las acciones de Batman.

I’m Not a Hero y And I Thought My Jokes Were Bad atormentan y hacen disfrutar a partes iguales. El poderío del viento metal parece competir con la sutileza y la constancia de las cuerdas frotadas, convirtiendo ambas melodías en una auténtica batalla en la que la percusión se hace hueco con tremenda facilidad y los ruidos eléctricos retumban en los oídos del espectador.

Why So Serious? utiliza dos notas para presentar al Joker. Tras la muerte de Heath Ledger, el actor que daba vida a este personaje, Zimmer se propuso rehacer el trabajo, pero, finalmente, decidió dejar el tema como estaba ya que no podía comprometer la maldad que proyectaba la actuación de Ledger por sentimentalismos.

 

 

 

En El caballero oscuro: la leyenda renace (2012), el alemán siguió la línea marcada en la segunda entrega. No obstante, la banda sonora, aunque es mucho más oscura y fría, no destaca tanto. Los sonidos electrónicos ganan terreno a la orquesta para crear melodías estridentes.

 

 

 

Origen (2010)

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Una de las obras más diversas del compositor alemán es la creada para Origen (2010). La música debía ser, para esta película, no solo el corazón de la trama, sino también debía servir de guía al espectador. Zimmer solo necesitó dos notas de Je ne regrette rien de Edith Piaf para empezar a componer. Esta canción sirvió como llamada para que los personajes salieran de los sueños.

Los trombones, la percusión y el piano se convierten en los protagonistas, mientras que los sintetizadores sirven para crear una música atmosférica acorde con el mundo de los sueños que mostraba la cinta. Asimismo, el magnífico juego de tempos sirve para enfatizar los momentos clave de la historia.

Time destaca entre todas por la capacidad que tiene de emocionar. La pieza va cobrando intensidad a medida que avanza, creando así una melodía de una belleza inigualable. Mombassa Suite, por su parte, supone un chute de adrenalina ya que la música apenas da un respiro al espectador debido a la incesante sucesión de notas que parecen perseguirse unas a otras, generando un profundo desasosiego que te mantiene en un estado de alerta permanente.

Sin duda, se trata de una banda sonora intensa y devastadora que juega con la nostalgia para crear piezas intrincadas que se convierten en un claro reflejo de la complejidad de los sueños.

 

 

 

Interestellar (2014)

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Es increíble cómo una propuesta tan minimalista puede convertirse en una banda sonora tan destacable como la de Interestellar (2014). Para realizarla, Zimmer se aisló un mes, a petición del director, en su apartamento para poder reflexionar sobre la soledad y plasmarlo en la música del largometraje.

El compositor juega con el órgano como elemento fundamental y lo empasta con instrumentos de cuerda frotada y cuatro pianos para crear piezas tan magníficas como Coward que recuerda a la ya citada Davy Jones de Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto por la potencia del órgano como instrumento principal.

Cornfield Chase, el tema principal del filme que se repite en distintas piezas con ligeras variaciones a lo largo de toda la banda sonora, mezcla con maestría el órgano y el piano para crear una brillante melodía. La fluidez de la canción unida a la fuerza del órgano permite a los espectadores aislarse del mundo.

Tras pasar los dos primeros minutos de Dust respirando misterio, la intensidad de la canción aumenta para ofrecer una pieza que juega con la repetición para transportar al espectador a la majestuosidad del espacio.

También sobresale, también, Mountains por la sutileza con la que comienza y la manera en la que aumenta la intensidad hasta ofrecernos unos minutos épicos a base de unos sonidos que se asemejan al ruido de las manecillas de un reloj y la potencia del órgano.

No Time For Caution es el tema más épico de la cinta. Zimmer eleva la parte final de la melodía para ofrecer una pieza magistral.

En general, toda la banda sonora de Interestellar tiene evidentes reminiscencias a la Toccata y Fuga en Do Menor de Bach por el exquisito juego de órgano que tiene. El compositor juega con el tema principal para recrear la inmensidad del universo, haciendo uso de una musicalización sencilla, pero tremendamente bella. Estamos ante una auténtica obra de arte.

 

 

 

Sin duda, Hans Zimmer se ha ganado a pulso la fama. Sus trabajos no solo hacen disfrutar, sino que logran arrancar todo tipo de emociones, desde el más profundo desasosiego hasta una alegría incontenible. Sus composiciones son espectaculares con o sin imágenes.

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