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Las consecuencias positivas de una pandemia global

Comparativa de las emisiones de dióxido de nitrógeno en China

Como efecto colateral, una de las consecuencias lógicas, aunque no esperadas, de la pandemia global causada por el COVID-19, es el momentáneo respiro que la raza humana le está dando a la Tierra.

El COVID-19 está suponiendo un caos que, si bien tiene aterrorizada a gran parte de la población mundial, está ayudando a mejorar otros aspectos de manera considerable: el impacto que provocamos en el medio ambiente cuando paramos es mucho menor y, por ende, mucho menos perjudicial.

Reducción de la contaminación en el aire

Con el nacimiento de la pandemia en China, y tras la decisión de decisiones tan drásticas como las que se están tomando estos días en España, primeramente se paralizó el sector industrial, se redujo el número de vuelos y el tráfico de vehículos en carretera, mucho de lo cual estuvo relacionado con el aislamiento impuesto a la población del país.

Estas fuertes medidas, que se están extendiendo por gran parte del mundo, están provocando que las emisiones de gases de efecto invernadero se hayan reducido considerablemente. En China ya han bajado las emisiones más de un 25%, lo que representa un 6% del total mundial.

Varios satélites de la NASA han captado las siguientes imágenes, en las que se comparan las emisiones de dióxido de nitrógeno de febrero 2019 y febrero de 2020.

 Comparativa de las concentraciones de dióxido de nitrogeno en diciembre de 2019 y marzo de 2020
Comparativa de las concentraciones de dióxido de nitrógeno en diciembre de 2019 y marzo de 2020

Los canales de Venecia

Aunque también se ha especulado sobre la influencia de los niveles de dióxido de nitrógeno en el agua de los canales de Venecia, la información ha sido rápidamente desacreditada. Sin embrargo, sí que tiene mucho que ver las medidas preventivas que se han tomado en Italia para evitar la propagación del virus.

Y, es que, desde que se decretó el Estado de alarma en Italia, el agua de los canales de Venecia está mucho más clara, casi cristalina y, si nos acercamos, podemos distinguir perfectamente los peces nadando. Parece ser que, al no haber movimiento en los canales, ni turistas dando paseos en góndolas, el sedimento del fondo de los canales permanece en el fondo.

Lo que está más que claro es que la madre naturaleza es sabia, y que a nosotros nos ha hecho falta una pandemia global para darle un respiro al medio ambiente.

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