MENU

27 agosto, 2019 Comentarios (0) Visitas: 122

Recuerdos de Pink Floyd

Share
The Pink Floyd Exhibition

The Pink Floyd Exhibition

Hace poco tiempo tuvimos la inmensa suerte de asistir a la exposición The Pink Floyd Exhibition: It’s Mortal Remainscomo punto y final de la asignatura de Música Popular Urbana. Gracias, por supuesto, a la gestión de nuestro profesor, Javier Llano – que, ya en las últimas semanas del curso nos había facilitado encuentros con conocidos artistas de nuestra cultura, como Huecco, Alejo Stivel o Conchita – pudimos disfrutar de uno de los eventos más esperados en Madrid: La surrealista exposición de este icónico grupo.

Rápidamente, nos adentramos en su interior. Un espacio de luces incandescentes e imágenes de colores estridentes se abría ante nosotros. Carteles sobre las paredes y recuerdos de épocas pasadas nos daban la bienvenida, y mientras tanto, a través de unos auriculares, EchoesAsí comenzaba esta experiencia al más puro estilo de aquella banda británica que marcó la historia de nuestra música. Entre originales campañas publicitarias y una infinidad de instrumentos, que viajaron por cuantos escenarios tuvieron a su alcance, la muestra nos sumergía, poco a poco, en una trayectoria sin precedentes.

Para los que todavía no la hayan disfrutado, se trata de un recorrido visual y sonoro a través de una atmósfera puramente onírica, que emana tanto de sus canciones como de lo que ellos mismos solían ser. Una vanguardia musical, un surrealismo cargado de personalidad que converge en la desafiante distopía de contextos que nos sitúa frente a un fenómeno que no hizo más que generar un éxito tras otro.

La exposición, que todavía puede visitarse en el espacio 5.1 de IFEMA hasta el 15 de septiembre, se trata de una instalación que nos conduce desde los albores de esta banda de rock, creada en los años 60 por Roger Waters y el ya fallecido Richard Wright, hacia su inminente final en 1995. Asimismo, cabalga a medio camino entre décadas de canciones que se alzaron como verdaderos iconos de nuestra cultura y el aire surrealista que se desprende de las 300 piezas que la conforman. Es la vida de un grupo que se convierte en arte a ojos de los espectadores. Es una psicodélica exhibición que roba las sensaciones de cuantos transitan por sus pasillos, como nosotros.

Su largo recorrido nos condujo entre recuerdos hacia una gran pantalla. En ella, Pink Floyd cantaba sobre el escenario Wish you were here. La gente gritaba, voceaba con ellos, parecía sentir la emocionante impresión del que ve a sus ídolos a pocos metros de distancia. Casi los podían tocar. Casi nosotros estábamos en el concierto. Pero la sala, en silencio, se encargó de hacernos tomar conciencia. Observándoles cantar solo estábamos nosotros, callados igual que el tiempo. Ojalá ellos estuvieran aquí, otra vez, otro concierto. Pero la exposición de Pink Floyd lo deja claro: su música sigue viva.

Salí de IFEMA con la sensación de haber realizado un largo viaje. Al fin y al cabo, esa era nuestra última visita como alumnos de este Máster y, qué decir, Pink Floyd no es para nada un mal final.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

n