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22 febrero, 2016 Comentarios (0) Visitas: 1525

Armonía y horizonte en la Tabacalera de Madrid

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Interior de la Tabacalera de Lavapiés

Interior de la Tabacalera de Lavapiés

Una amplia sala fría, oscura y diáfana contrastaba con la moderna entrada de cristal. “Buenas tardes”, nos saludaba el vigilante del espacio. La pintura había saltado en algunas partes de las paredes y columnas. Estábamos en la Tabacalera de Madrid, pero bien podía parecer que nos encontráramos en un psiquiátrico abandonado o un antiguo hospital de tuberculosos. Ese espacio, de auténtica y genuina personalidad, nos pareció idóneo para exponer muestras de arte.

'Un horizonte falso' de García-Alix

‘Un horizonte falso’ de Alberto García-Alix

Muchas son las ciudades europeas que han querido reciclar sus antiguas tabacaleras para darles un nuevo uso. Madrid es una de ellas. De hecho, la Tabacalera, situada entre Embajadores y Lavapiés, se ha convertido en un icono de referencia cultural en el que se llevan a cabo exposiciones de fotografía, vídeo, pintura y escultura, así como representaciones de teatro y danza o recitales de poesía y música. Con motivo de las salidas programadas en la asignatura de Crítica de arte, pudimos visitar con el crítico Sergio Rubira la sala de exposiciones Tabacalera Promoción del Arte, gestionada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio. Por una parte, Strûts, una exposición de pintura, escultura y arquitectura del artista Francisco Olivares Díaz (FOD). Y por otra, la muestra fotográfica de Alberto García-Alix, Un horizonte falso.

'Strûts' de Francisco Olivares Díaz

‘Strûts’ de Francisco Olivares Díaz

“Con esta estructura de aquí, FOD pretende reinventar el concepto de casita del árbol”, decía nuestro guía y profesor señalando un habitáculo hecho a partir de materiales propios de la construcción. Él mismo nos contó que FOD quería simbolizar con las construcciones que conforman Strûts, no sólo la fragilidad e inestabilidad del suelo sobre el que pisamos, sino también de la propia existencia. De este modo, la armonía contrasta con la permanente sensación de desequilibrio que transmiten las piezas de esta muestra.

Un horizonte falso, el relato fotográfico de Alberto García-Alix y comisariado por Nicolás Combarro, ocupa por completo la sala principal de la Tabacalera. Según él mismo explica, pretende distorsionar la realidad a través de abstracciones, deformaciones, metáforas visuales o potenciarla con emociones vitalistas o mórbidas, presencias y ausencias. Así pues, indaga en el horizonte para descubrirse, a su vez, a sí mismo. «Delito sepultado en esta nada, donde el cansancio reina sobre mil horas perdidas», titula, por ejemplo, en una de sus fotos en blanco y negro. En silencio y cada uno a su aire, nos movemos entre las estremecedoras imágenes del fotógrafo.

El edificio, que fue construido a finales del siglo XVIII como fábrica de aguardientes y naipes, se convirtió en 1809 en la Real Fábrica de Tabacos y Rapé. En el siglo XX, los 8.000 metros cuadrados de superficie pasaron a formar parte del patrimonio del Estado, que lo cedió al Ministerio de Cultura para construir el futuro Centro Nacional de Artes Visuales.

La Tabacalera se ha convertido, así, en un espacio para el intercambio cultural y apropiado para reflexión. En este caso, la armonía dentro del desequilibrio de Francisco Olivares Díaz y el horizonte lleno de realidad de Alberto García-Alix. Una visita más que recomendable.

Tabacalera Promoción de Arte

Exposición Strûts de Francisco Olivares Díaz
Del 11 de febrero hasta el 10 de abril.

Exposición Un horizonte falso de Alberto García-Alix
Del 11 de febrero hasta el 10 de abril.

Año 35. Madrid. de Adriano Amaral – con motivo de la celebración del 35 aniversario de ARCOmadrid
Del 18 de febrero hasta el 10 de abril.

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