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29 octubre, 2018 Comentarios (0) Visitas: 585

Antonio Lucas: «Periodismo cultural es el rastro de Madrid»

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Antonio Lucas, poeta y periodista

Antonio Lucas, poeta y periodista

«Julio Camba, Manuel Vicent, Francisco ‘Paco’ Umbral, Maruja Torres, Josep Pla…». El poeta y periodista recita sus nombres como invocando a los espíritus. Lo que emana por la boca del corazón emerge, y el arrojo de Antonio Lucas (Madrid, 1975) es también fruto de la larga tradición de relaciones promiscuas entre la literatura y el periodismo. Quienes llevan más tiempo estudiando esta simbiosis en nuestro país, dicen que los que vayan después estudiarán a este escritor.

Hasta entonces, esta promoción pudo asistir a una clase magistral impartida por el poeta, columnista, redactor de cultura en el diario ‘El Mundo’ y director de su reciente apéndice cultural, La Esfera de Papel. La polémica que suscitó la falta de firmas femeninas opacó las alabanzas que, por otra parte, recibió el primer número de este suplemento que pretende ser el fénix renacido de ‘La Esfera de los Libros’ (1990-1999) y ‘Papel’ (2015-2017), dominicales míticos de El Mundo.

Antonio Lucas entró en este diario cuando tenía veinte años, en la sección de Motor. Según él, no sabía conducir. Al chiste fácil se le añade que para entonces ya era algo trovador –había publicado Antes del mundo (Rialp, 1996), finalista del Adonais– y, cuando iba a por café a la máquina de la redacción, le daban palmaditas en la espalda y le saludaban como se saludan los borrachos en un bar: «Eh, tú, poeta». «Que ese sea tu apelativo dentro de un periódico no es algo bueno», aclara. «De hecho, no hay nada más sospechoso en una redacción que un poeta«. Así, entre chanzas y chascos, dio el salto natural a Cultura.

«Aquí se me permite ser un poco poeta», confiesa cuando le preguntamos cómo se puede ser periodista las 24 horas y juglar en las restantes. Antonio Lucas no es de quedarse estático, sino de pretender ser omnipresente (El año pasado dirigió el programa literario del Festival Eñe).  Para él, el periodismo cultural «es más como las plazas mediterráneas que como las castellanas, amuralladas y comprendidas. Pero, en cualquier caso, las hacen y dependen de las gentes que allí las ocupan». El periodista cultural «tiene que saber quién es Góngora, pero también quién es el secretario general; tiene que ser alguien completo, el abrazo al mundo«.

Por ello, Antonio Lucas recuerda el escándalo de la fuga de Luis Roldán por dos cosas: la primera, porque sacudió la política española. La segunda, por los cronistas. «Juro que no recuerdo ni una sola noticia de aquel día, pero podría citaros algunas crónicas de los días siguientes». Porque «uno, cuando entra en la crónica, no puede salir igual que entra».

Además de los estilísticos («no caer en la hagiografía barata»), son muchos los obstáculos que debe afrontar un informador a la hora de afrontar la muerte de un genio artista: «elegir bien las firmas, justificar la página y escribirlo todo en diez minutos». ¿Y cuando no asistimos a la muerte de una estrella? «En un día que no es excepcional se impone el criterio de las peleas». Todos creemos que tenemos el mejor tema, aunque ya lleve unos días cogiendo moho en la nevera.

Para Antonio Lucas, en definitiva, «periodismo cultural es el rastro de Madrid» porque «es quincallería; lumpen, algarabía, bares… Es memoria quieta de los objetos –que es memoria viva cuando uno los ve–. El llamador de una puerta, la máquina de escribir Underwood…». Todo puede ser una historia y lo será si «el periodista cultural mantiene el olfato vivo». Así pues, trataremos de fumar menos y no resfriarnos.

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