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Tratado para una rebelión moral

Cartel

La épica insulsa de Blancanieves

31 mayo, 2012 Comentarios (0) Visitas: 935 Letras

Amor a la tierruca

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El 3 de noviembre de 1893, el barco de vapor Cabo Machichaco explotó en el puerto de Santander provocando una catástrofe en la ciudad. En 1941 la capital cántabra sufrió un aparatoso incendio. El periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla (Santander, 1965) toma los dos acontecimientos históricos para abrir y cerrar su novela  Ahogada en llamas. Entre los numerosos muertos de la primera hecatombe se encuentra Águeda San Emeterio que deja a un marido y tres hijos desconsolados. A lo largo de las páginas iremos conociendo los avatares de la familia. Pero también la historia de la ciudad, que junto al tiempo, son los principales protagonistas de la obra.

 También aparecen en el relato personajes reales como Benito Pérez Galdós por  quien el autor parece sentir una especial predilección, incluso una de las tramas de Ahogada en llamas nos recuerda a Tormento, la novela del escritor canario.

La novela está dividida en seis partes, la primera la explosión del barco, la última el incendio de la ciudad; entre medias, las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. En cada una de ellas la acción transcurre en décadas consecutivas.

 Jesús Ruiz Mantilla sabe usar el idioma, en cada frase utiliza el adjetivo perfecto. Sin embargo, los personajes ficticios no están bien construidos, son planos. Otro de los elementos importantes son los alimentos que come la familia protagonista. Las viandas están descritas con gran lujo de detalles. Lo mejor, sin duda alguna, son las conversaciones que mantienen los personajes reales en las tertulias como la de Benito Pérez Galdós, José María Pereda y Marcelino Menéndez Pelayo sobre la literatura de la época como La Regenta de Clarín, Las relaciones peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos y Los Buddenbrook, la primera novela de Thomas Mann.

 Existen partes de la novela que te enganchan y no puedes dejar de leerlas; en cambio otras que se hacen tediosas. Se echa en falta un mapa de la ciudad para poder situar a los personajes en los lugares por donde transitan.

 En conjunto, la obra está muy bien documentada. La lectura de Ahogada en llamas aporta anécdotas y acontecimientos históricos de interés.

 

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