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Mujeres en la literatura

Mujeres en la literatura, una historia de insumisión

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María Herrejón y sus mil almas

12 marzo, 2019 Comentarios (0) Visitas: 174 Letras, Sin categoría

A propósito de Pedro Mairal

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Pedro Mairal

La selección de textos de una asignatura no es una cuestión liviana. Lo dice alguien que se dedica a la enseñanza desde hace 20 años, alguien que, lógicamente, primero fue alumno. En mi memoria aún retumba la intensa voz de mi profesor de Literatura. Es 1987, es un pueblo del sur, es un instituto público, es el bachillerato. Y allí, en el último rincón del mundo, un adolescente escucha por primera vez la “Elegía a Ramón Sijé”, de Miguel Hernández: “Quiero escarbar la tierra con los dientes, / quiero apartar la tierra parte a parte / a dentelladas secas y calientes”. Y nada volvió a ser como ayer. Imágenes y sonidos y universos de formas expresivas se despertaron dentro de mí; mundos interiores por los que comencé, de repente, a transitar. ¿Intuía aquel humilde profesor de instituto cómo me transformarían sus lecturas? ¿Presentirá el profesor qué fondos toca?

Soy un hombre afortunado. Me dedico a la enseñanza. En primero de Grado imparto una asignatura titulada ‘Fundamentos de Escritura’. El programa nos permite leer a Miguel Hernández, a Paco Umbral, a Leila Guerriero, a Raymond Carver, a Etgar Keret, a Vargas Llosa… Una de las clases que más me fascina es aquella en la que analizamos el relato ‘Hoy temprano’, del argentino Pedro Mairal. Desde el punto de vista técnico es un texto interesante para explicar ciertos recursos narrativos; y, si bien lo escogí por eso, no es por eso por lo que más me gusta. Lo que verdaderamente saboreo con fruición son cada uno de los eternos segundos del profundo silencio que nos inunda apenas terminamos de leerlo. Un silencio denso. Un silencio manso. Un presentimiento de que las últimas palabras de Mairal están permeando el alma de los alumnos, paralizados con el papel entre las manos. “Son las doce en punto y el sol resplandece en el asfalto. Soy un hombre divorciado, un publicista que va al country de su hermano por primera vez y se olvidó las instrucciones de cómo llegar y está perdido, un hombre que no sabe dónde frenar y sigue viajando en el auto desde que salió hoy temprano, hace mucho, acostado en la luneta de atrás”.

Huir de la inercia vital

Pedro MairalPedro Mairal posee un talento formidable para atraparnos en las epopeyas cotidianas de sus personajes. Sus dos novelas publicadas en España por Acantilado, La uruguaya (2017) y Una noche con Sabrina Love (2018 -1998-), son, como ‘Hoy Temprano’, el relato de un viaje, acaso la metáfora más cabal de la vida humana. La peripecia de sus protagonistas es exactamente la misma peripecia de Ulises y de Don Quijote. Es decir: del ser humano. Los protagonistas de estas obras se embarcan en unos viajes circulares, empujados por la necesidad de huir de la cotidianeidad, escapar del marasmo y de la inercia vital. Cuando regresen al punto de partida, serán otros. El viaje les marcará la piel y los transformará.

Soy un hombre afortunado. Entre mis ocupaciones se encuentra la dirección del Máster Universitario en Periodismo Cultural. Un nuevo viaje cada nuevo curso. El máster es un espacio extraordinariamente creativo que me permite propiciar vivencias que los estudiantes difícilmente podrían experimentar por su cuenta. Hace unos días nos visitó Leila Guerriero; dos horas de conversación sobre la forma y el sonido y el color de sus textos. Antes que ella, habían pasado por el aula el Cuarteto Quiroga, y el artista Ignacio Llamas, y el escritor Gervasio Posadas, y el periodista Antonio Lucas… Apenas hemos cruzado el ecuador del curso y ya hemos visitado ARCO y el Prado, y hemos escuchado en vivo a Sokolov. Por delante nos esperan el teatro, la música y el cine…

El lunes 18 de marzo afrontaremos otra etapa. Nos visitará Pedro Mairal, de gira en España con Maniobras de evasión. Una nueva oportunidad para conversar con un escritor sobre el modo en que crea sus obras, una forma de aprendizaje basada en el conocimiento directo, un encuentro privilegiado con el misterio de la creación y del arte. Tal vez ahora se entienda mejor por qué cada nuevo curso, cada nueva actividad, cada nueva lectura me hacen revivir aquella primavera de 1987, cuando una mañana de bachillerato, gracias al milagro de la Educación, sentí por primera vez la fuerza transformadora de la literatura.

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