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¿La literatura juvenil es solo para niños?

Quemar después de leer

14 diciembre, 2015 Comentarios (0) Visitas: 1298 Letras

15 libros, 15 regalos de Navidad

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Regalar un libro en estas fechas, como si de una corbata o un pañuelo se tratara, suele ser más una salida, un comodín siempre útil y salvable de apuros; que una opción escogida con cariño y precisión. Suele ser más un recurso al que se acude cuando faltan ideas, tiempo o conocimiento del receptor; que algo buscado entre los estantes con ilusión y ciertas dotes de adivinación. Esto no es del todo negativo, ni mucho menos, pues que la literatura viaje de librerías (en el mejor de los casos) o centros comerciales (en el peor) a hogares, siempre es bueno y necesario. Pero cuán diferente es regalar un libro en un dudoso azar, sin saber si será la horma de su zapato; a regalar un libro intuyendo que gustará, que es lo que la otra persona desea, sabiéndolo o a veces, y qué mágico es entonces, sin sospecharlo.

Con la intención de rescatar de entre las historias su esencia y destinatario perfecto, y procurando haber cumplido el dicho “en la variedad está el gusto”, se ofrece una de las muchas listas que, hasta el día de Reyes, se escribirán y buscarán para lograr ese difícil y bello objetivo común: acertar y hacer, así, más feliz a alguien.

img811El fabuloso mundo de las letras
Jordi Sierra i Fabra (SM, 2002)
«–¿Las letras también están vivas? // –¡Pues claro que están vivas! El idioma, cualquier lengua y, por lo tanto, las letras y las palabras que la forman están muy vivas. Tú métete con una letra o una palabra y verás. El otro día le dijeron a una Fa que era muy corta, ¡y es que era una nota musical! ¡Les soltó la 5ª Sinfonía en Fa Mayor, opus 17, de Von Racassens, y se quedó tan ancha! ¿Corta? ¡Dos horas duraba la dichosa sinfonía!». El regalo, acaso lo haya mejor y más honorífico, de iniciarse en la lectura. Para todos los niños.

 


la-nieta-del-sec3b1or-linhLa nieta del señor Linh
Philippe Claudel (Salamandra, 2006)
«El paquete de cigarrillos le abulta el bolsillo, y lo nota mientras camina. Cada vez que lo nota, sonríe. Piensa en la cara que pondrá el hombre gordo cuando se lo dé. […] El tiempo se va, y él sigue solo en el banco. El hombre gordo no aparece. Puede que no venga todos los días. Puede que no vuelva a venir. […] Nota el paquete de cigarrillos en el bolsillo del abrigo. El pequeño bulto le provoca una incipiente y profunda tristeza. Recuerda el contacto de la mano del hombre gordo en su hombro. Y comprende que está solo en el mundo con su nieta. Solos los dos. Que su país está lejos. Que su país, en cierto modo, ya no existe». El regalo de superar las pérdidas y aliviarse en los encuentros, y de ver que, aunque dos personas no hablen la misma lengua, pueden llegar a compartir la conversación más importante y valiosa de sus vidas. Para quienes hayan llevado a cabo un viaje no deseado y encontrado en él una nueva oportunidad.


9788467020489Luces de Bohemia
Ramón del Valle-Inclán (Espasa, 2006)
«Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza. Me muero de hambre, satisfecho de no haber llevado una triste velilla en la trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo canalla? Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes una peseta y propagas la mala literatura por entregas. Latino, vil corredor de aventuras insulsas, llévame al Viaducto. Te invito a regenerarte con un vuelo». El regalo de sentirse decimonónico por unas horas, de sentirse un literato, un poeta, un viajero, un flâneur. Para extemporáneos y soñadores.

 


9788432250651La elegancia del erizo
Muriel Barbery (Seix Barral, 2007)
«Durante un segundo, he creído haber encontrado mi vocación; he creído comprender que, para cuidar de mí, tenía que cuidar de los demás, o sea, de los que son “cuidables”, de los que se pueden salvar, en lugar de carcomerme por dentro porque no puedo salvar a los demás. Entonces qué, ¿debería hacerme médico?  ¿O escritora? Es un poco lo mismo, ¿no?». El regalo de buscar aquellas personas, a menudo silenciosas y siempre afables, que ven el mundo como un lugar amable y no tan inhóspito. Para quien necesite contagiarse de humor, calidez y entusiasmo.

 


hacia-rutas-salvajes-krakauer-jon-1-638Hacia rutas salvajes
Jon Krakauer (Ediciones B, 2008)
«En abril de 1992, un joven de una adinerada familia de la Costa Este llegó a Alaska haciendo autostop y se adentró en los bosques situados al norte del monte McKinley. Cuatro meses más tarde, una partida de cazadores de alces encontró su cuerpo en estado de descomposición. […] Cambió de nombre, donó a una organización humanitaria los 24.000 dólares que guardaba en su cuenta corriente y la mayor parte de sus pertenencias, y quemó todo el dinero que llevaba en los bolsillos». El regalo de valorar lo que el hombre realmente necesita y de lo que puede prescindir. Para aventureros de cuerpo y espíritu, para valientes y para dotar de valentía a los indecisos.


39713_1_elcaminoEl camino
Miguel Delibes (Destino, 2010)
«El progreso, en verdad, no le importaba un ardite. Y, en cambio, le importaban los trenes diminutos en la distancia y los caseríos blancos y los prados, y la Poza del Inglés, y el corro de bolos, y los movimientos lentos de su madre en los quehaceres domésticos; y la entrega confiada y dócil de los pececillos del río; y tantas y tantas otras cosas del valle. Sin embargo, todo había de dejarlo por el progreso. Él no tenía aún autonomía ni capacidad de decisión. El poder de decisión le llega al hombre cuando ya no le hace falta para nada; cuando ni un solo día puede dejar de guiar un carro o picar piedra si no quiere quedarse sin comer. ¿Para qué valía, entonces, la capacidad de decisión de un hombre, si puede saberse?». El regalo de apreciar lo sencillo e inocente de la infancia, y comprobar lo que se decía en aquel anuncio: la gente que tiene pueblo es afortunada. Para revivir la felicidad de la niñez entre pájaros y ríos, o vivirla por primera vez, volviendo a ser un niño, de la mano de uno de ellos.


9788437612959La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento
Pedro Salinas (Cátedra, 2010)
«Yo no necesito tiempo para saber cómo eres: //conocerse es el relámpago. // ¿Quién te va a ti a conocer // en lo que callas, o en esas //palabras con que lo callas? // El que te busque en la vida // que estás viviendo, no sabe // más que alusiones de ti, // pretextos donde te escondes». El regalo de leer y compartir amor; amor etéreo, feliz, inalcanzable y eterno, y amor tortuoso y doloroso y pasado, mas nunca olvidado. Para quienes gustan de la poesía y del amor, para poetas y amantes.

 

 


9788420650807Los hermanos Karamazov
Fiodor Dostoievski (Alianza Editorial, 2011)
«¡Si no creyera en la vida, si hubiera perdido la confianza en la mujer amada, perdido la fe en el orden establecido, incluso si hubiera llegado a la convicción de que, por el contrario, todo no es más que un caos desordenado, maldito y tal vez diabólico, si fuera golpeado por todos los horrores de la decepción humana, aún entonces no sentiría menos ganas de vivir y puesto que me he llevado esa copa a los labios, no la abandonaré hasta haberla vaciado!». El regalo de regresar, o visitar por primera vez, una épica historia de convivencias y conveniencias familiares. Para degustar el texto antes de acudir a la representación teatral que dirige Gerardo Vera.

 


9788420670003Cartas a Theo
Vincent van Gogh (Alianza Editorial, 2012)
«Creo cada vez más que no hay que juzgar a Dios por este mundo, porque es un estudio suyo que le salió mal. Qué quieres, en los estudios fracasados, cuando se ama al artista uno no encuentra tanto que criticar y se calla. Pero se tiene el derecho de exigir algo mejor. Sería necesario, sin embargo, para nosotros, ver otras obras de la misma mano; este mundo está evidentemente hecho deprisa, en uno de esos malos momentos en que el autor no sabía lo que hacía, o no era ya dueño de su mente». El regalo de conocer a un hombre para quien el mundo estaba lleno de maravillas, y en cada pincelada veía la oportunidad de descifrar la naturaleza y llegar al alma de las personas. Para sensibles y asombrados, para amantes del arte y la vida y, sobre todo, para quienes se crean perdidos en este gran estudio; a veces perfecto y muchas otras imperfecto.


9788494201806Corazón
Edmundo de Amicis (Gadir, 2013): «–¿Sabes, hijo mío, por qué no quise que limpiaras el sofá? Porque limpiarlo, mientras él te veía, era casi como hacerle un reproche por haberlo ensuciado. Y esto no estaba bien, ante todo, porque no lo había hecho adrede y luego porque lo había hecho con la ropa de su padre, el cual se la ha enyesado trabajando; y lo que se hace trabajando no es suciedad: es polvo, es cal, es pintura, es todo aquello que quieras; pero no suciedad. El trabajo no ensucia. No digas nunca de un obrero que viene del trabajo “está sucio”, tienes que decir “tiene en su ropa las marcas, las huellas de su trabajo”». El regalo de la humildad a través de las pequeñas pero inmensas lecciones que padres y maestros nos dan y que, a menudo, hasta que no alcanzamos su edad no comprendemos. Para jóvenes y maduros, para aprender a tiempo y porque jamás es tarde para aprender.


9788420684505De lo sublime y de lo bello
Edmund Burke (Alianza Editorial, 2014)
«La pasión causada por lo grande y lo sublime en la naturaleza, cuando aquellas causas operan más poderosamente, es el asombro; y el asombro es aquel estado del alma en que todos sus movimientos se suspenden con cierto grado de horror». El regalo de otorgar nombre a las sensaciones más elevadas y más cotidianas, y saber, desde un punto de vista filosófico, cómo nos enfrentamos a la estética y la belleza de nuestro alrededor. Para mentes inquietas, profundas y ansiosas de respuestas.

 

 


Ultimo encuentro, El_Autores_Sobrecubierta_131x205El último encuentro
Sándor Márai (Salamandra, 2015)
«–Porque en la vida de un hombre no solamente ocurren las cosas –dice ahora con mayor decisión, levantando la cabeza–. Uno también construye lo que le ocurre. Así es el hombre. Obra así incluso sabiendo o sintiendo desde el principio, esde el primer instante, que lo que hace es algo fatal. No es verdad que la fatalidad llegue ciega a nuestra vida, no. La fatalidad entra por la puerta que nosotros mismos hemos abierto, invitándola a pasar. ¿Es completamente cierto que yo no supiera nada de lo tuyo con Krisztina?…». El regalo de la valentía necesaria para echar la vista atrás y contemplar qué ha sido de nosotros, cómo nos hemos tratado y cómo hemos tratado a los demás. Para quienes tengan un encuentro pendiente.


10bffe13111ce9bbcc3a5f41ac4e2b85El friso de la vida
Edvard Munch (Nórdica Libros, 2015)
«No creo en el arte que no se haya impuesto por la necesidad de una persona de abrir su corazón. Todo arte –la literatura como la música– ha de ser engendrado por los sentimientos más profundos. El arte son los sentimientos más profundos». El regalo de poder apreciar mejor la personal y profunda pintura del expresionista, a partir de la lectura de sus poemas, cartas y reflexiones. Para inconformistas y curiosos. De Munch, del expresionismo o de cualquier otra cosa. Para apasionados.

 


harry_potter_y_la_piedra_filosofal_ilustrado---aHarry Potter y la piedra filosofal
J. K. Rowling (Salamandra, 2015)
«Querido señor Potter: Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia». El regalo de volver a soñar con la inolvidable saga, ahora con las ilustraciones de Jim Kay. Para todo el que haya volado en una escoba o mirado, con frágil esperanza, en su buzón pese a haber cumplido, hace ya tiempo, los once años.

 


PortadaLacasa (1)La casa
Paco Roca (Astiberri, 2015)
«–Mi padre siempre nos estaba llamando para hacer algo. A él no le gustaba estar ocioso. Para mí, venir a la casa era como entrar en un campo de trabajos forzosos. Tengo la sensación de que en, cualquier momento, mi padre va a llamarme para que me levante y le ayude con algo». El regalo de reflexionar en torno a la figura del padre; el que se tuvo, el que se tiene o el que ya se es. Para seguidores de Paco Roca, aficionados a la novela gráfica o nuevos adeptos a este formato que, poco a poco, se está haciendo un hueco en librerías y catálogos.

 

«Desde que descubrí los libros y las biblioteca –dijo Jean Fritz–, para mí, cada día del año es Navidad».

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